Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo...
en mi carne he de ver a Dios; al cual veré por mí mismo, y mis ojos lo verán, y no otro. Job 19:25-27.
Porque para mí el vivir es Cristo. Filipenses 1:21.
Tres preguntas esenciales
¿De dónde vengo? ¿Por qué estoy en la tierra
o
quién soy? y
¿Hacia dónde voy? Nunca dejé de tropezar con estas tres preguntas esenciales que lo
deciden todo. Esto fue lo que reconoció un físico suizo al salir de una conferencia científica.
¿De dónde vengo? En cierta medida, la ciencia procura contestar esta pregunta, remontándose muy lejos en el pasado. Pero le es
imposible ir hasta el comienzo. Porque si el universo tiene un principio, ¿cómo imaginarse lo que había antes? La Biblia en cambio nos
habla de un acto creador realizado por Dios, quien precedió todas las cosas.
¿Hacia dónde voy? En este punto la ciencia es tristemente precisa: hacia la muerte. Cada ser viviente, como toda la naturaleza,
tiene un carácter pasajero. Un día la misma tierra y el sol desaparecerán... ¿Y después? Solamente la Escritura puede contestar sin
ambigüedad: Dios nos invita a vivir eternamente con él.
¿Por qué estoy en la tierrao quién soy?La ciencia sólo da respuestas parciales y, por ende, insuficientes: para conservar la especie humana,
gozar al máximo de la vida, hacerse un nombre para las futuras generaciones...
Felizmente la fe, al abrirnos un eterno porvenir, da sentido a cada uno de nuestros días. Sabemos que Dios nos ama y que tiene un
proyecto para nuestra vida presente y futura, un encuentro con nuestro
creador.
Lo mas importante de todo, es
que solamente Jesús, el salvador del mundo, pudo responder a todas estas
preguntas en su oportunidad; él mismo nos dijo "Vengo del
Padre" "Soy el Hijo de Dios" y "Voy al Padre".