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Proverbios 27:14 Pr. 27:14 dice "Saludar al amigo a gritos y de madrugada, es para él lo mismo que insultarlo". Para darse una idea mejor del versículo es necesario plantearlo desde el 27:1–22 que encierra dichos individuales en general y que tienen que ver con las buenas relaciones. Al principio, los vv. 1 y 2 advierten respecto a dos maneras de jactarse (alabar es la misma palabra que jactarse); en este contexto el énfasis está en la segunda con sus implicaciones para las relaciones (cf. también los vv. 21 y 18 para un comentario práctico sobre alcanzar una reputación). Los dichos continúan advirtiendo acerca de la molestia que acusa la insensatez (3; cf. vv. 11, 12, 22), acerca del poder de los celos que hasta supera al de la ira furiosa (4), y más tarde acerca de lo destructivo de la avaricia (20). Los dichos se dirigen a la amistad y comienzan negativamente, pero afirman el valor positivo de una reprensión honesta por un amigo, en contraste con un amor que se oculta y calla las cosas crueles (5) o una enemistad que se esconde en amor aparente (6). En el contexto del v. 9, que habla de la dulzura de la amistad, el v. 7 habla de cuán fácilmente los desamparados pueden dejarse engañar a sí mismos por una pretendida amistad como la descripta en el v. 6a. La amistad puede ser creativamente incómoda (17, donde amigo es literalmente “el prójimo de uno”), y tal vez en el v. 19, donde la idea puede ser que nos descubrimos a nosotros mismos al conocer a algún otro. Los vv. 15, 16 pertenecen también en el contexto del v. 9, porque el perfume del v. 9 es el aceite del v. 16. La ampliación en el v. 16 del sentimiento familiar expresado en el v. 15 lo convierte en un punto mordaz: el amor es como perfume, y cuando se ha perdido el amor el perfume no puede ser capturado de nuevo. Más positivamente, la dulzura y el gozo de la amistad residen en el consejo positivo que puede dar, librándonos de nuestros propios ardides (9), y en el modo en que nos apoyamos en nuestros amigos durante una crisis, antes que tener que recorrer grandes distancias para tener el apoyo de miembros de nuestra familia (10); aunque mejor sería no habernos extraviado en primer lugar (8). La amistad, por lo tanto, debe ser protegida (14); ¡hacer exhibición de ella puede ser contraproducente! La buena vecindad es un tema repetido en Proverbios. Tiene gran potencial en beneficio de la salud de la comunidad, especialmente cuando los individuos están en necesidad (14:21; 27:10); aunque a veces también puede hacer daño (ver 16:29; 25:18; 29:5). Uno debe por lo tanto ser cauteloso con acciones que puedan destruir la buena vecindad: el poner en primer lugar los intereses propios antes que hacer el bien o pagar lo debido (3:27, 28; cf. 14:20; 21:10), dejando de actuar en el evento de una equivocación financiera real (6:1–5), traicionando la confianza de un vecino (3:29), iniciando una pelea por una ganancia efímera (3:30, 31), enredándose con la mujer de su prójimo (6:29), destruyendo a sus vecinos con palabras (11:9), humillándoles en público (11:12), dando fianza por ellos imprudentemente (17, 18), mintiendo acerca de ellos ante la justicia (24:28), apresurándose en pleitear (25:8), contándoles los chismes acerca de ellos (25:9, 10); o, más jocosamente, dando por sentada su bienvenida (25:17), haciendo bromas prácticas sobre ellos (26:18, 19) o estando demasiado alegres con ellos muy temprano por la mañana (27; 14). Notas. 27:13 Para el contenido, ver sobre 6:1–5, pero aquí el dicho se une con el v. 2 (donde el extraño y el ajeno son las palabras traducidas extraño y ajena en el v. 13); advierte contra ser demasiado crédulo en relación con la persona cuyas palabras (v. 2) nos han animado a confiar.
Nota:
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