Nombres de Dios
En la consideración de los diversos nombres, títulos, o descripciones de Dios
en el AT hay tres términos de importancia básica: <eµl, <ƒloµhéÆm,
y Yahvéh (Jehová). Es necesario comprender desde el principio el significado
de cada uno de ellos por sí solo, y las relaciones que existen entre ellos.
I. Nombres básicos
a. Él
Él (<eµl), "Dios" o "dios"
en las versiones castellanas, tiene cognados en otras lenguas semíticas, y
significa dios en el sentido más amplio, verdadero o falso, o incluso una
imagen tratada como dios (Gn. 35.2). Debido a este carácter general se lo
asocia frecuentemente con un predicado o adjetivo determinativo. Por ejemplo,
en Dt. 5.9 leemos: "Yo soy el Señor (Yahvéh) tu Dios (<ƒloµhéÆm),
Dios (<eµl) celoso," o en Gn. 31.13: "el Dios (<eµl) de
Bet-el". En las tablillas de Ras Shamra, sin embargo, Él es nombre propio,
el nombre del "Dios alto" cananeo, cuyo hijo era Baal. El plural de
<eµl es <ƒloµhéÆm, y cuando se usa como plural se traduce "dioses".
Pueden ser meras imágenes, "de madera y piedra" (Dt. 4.28), o los
seres imaginarios que ellas representan (Dt. 12.2).
b. Elyon, Él Elyon
<El >elyoÆn, el "Dios
altísimo", era el título de Dios como lo adoraba Melquisedec. >ElyoÆn
se encuentra en Nm. 24.16 y en otras partes. En Sal. 7.17 se encuentra en
combinación con Yahvéh, y en el Sal. 18.13 en paralelo. Véase también Dn.
7.22, 25 para el plural arameo >elyoÆnéÆn; en otras partes en el arameo
de Daniel el equivalente del hebreo >elyoÆn es >illaµyaÆ (p. ej. 4.17;
7.25).
c. Elohim
Si bien se trata de una forma plural (<ƒloµhéÆm),
Elohim puede considerarse como singular, en cuyo caso significa la deidad
única y suprema, y en las versiones castellanas se traduce "Dios".
Considerado gramaticalmente es un sustantivo común, y transmite la noción de
todo lo que pertenece al concepto de deidad, en contraste con el hombre (Nm.
23.19) y otros seres creados. Es adecuado para referencias cósmicas y
mundiales (Gn. 1.1), porque hay un solo Dios supremo y verdadero, y se trata de
una persona; se acerca a la naturaleza de un nombre propio, sin perder su
cualidad abstracta y conceptual.
d. Eloah
Esta palabra (<ƒloµah) es forma
singular de <ƒloµhéÆm, y tiene el mismo significado que <eµl. En el
AT se encuentra principalmente en poesía (por ejemplo Dt. 32.15, 17; es muy
frecuente en Job). La forma aramea correspondiente es <ƒlaµh.
e. Jehová
El vocablo heb. YahveŒh se traduce
generalmente "Jehová" y "Señor". El primero se originó
de la siguiente manera. El texto hebreo original no tenía vocales; con el
tiempo se consideró que el "tetragrámaton" YHWH era demasiado
sagrado para que se lo pronunciara; de modo que al leer se lo sustituía por
<‡d_oµnaµy ("mi Señor"), y las vocales de esta palabra fueron
combinadas con las consonantes YHWH para hacer "Jehová", forma que
se comprueba por primera vez a comienzos del ss. XII d.C.
La pronunciación Yahvéh está indicada por transliteraciones griegas del
nombre en la literatura cristiana primitiva, en la forma iaoue (Clemente de
Alejandría) o iabe (Teodoreto; ya para entonces la b griega tenía la
pronunciación de v labiodental). Es indudable que el nombre está relacionado
con el heb. haµyaÆ, ‘ser’, o más bien con una variante más antigua de
la raíz, haµwaÆ. No se lo debe considerar, empero, como un aspecto
imperfectivo del verbo; la conjugación Hif>éÆl, a la que únicamente
podría asignarse una forma así, no está disponible para este verbo; y el
imperfectivo de la conjugación Qal no podría tener la vocal a en la primera
sílaba. Yahvéh debería considerarse como un simple sustantivo, en el que la
raíz hwh está precedida por el preformativo y.
Estrictamente hablando, Yahvéh es el único "nombre" de Dios. En
Génesis, dondequiera que la palabra sûeµm (‘nombre’) está asociada con
el ser divino, ese nombre es Yahvéh. Cuando Abraham o Isaac edificaban un
altar, leemos: "Invocó el nombre de Jehová" (Gn. 12.8; 13.4;
26.25).
En particular, Yahvéh era el Dios de los patriarcas, y leemos acerca de "Yahvéh
el Dios (Elohim) de Abraham" y luego de Isaac, y finalmente "Yahvéh,
el Dios de Abraham, y el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob", nombre del
que Elohim dice "este es mi nombre para siempre" (Ex. 3.15). Yahvéh,
por lo tanto, en contraste con Elohim, es un nombre propio, el nombre de una
persona, aunque esa Persona sea divina. Como tal, tiene su propio marco
ideológico; presenta a Dios como persona, y así lo pone en relación con
otras personalidades, personalidades humanas. Acerca a Dios al hombre, y él
habla con los patriarcas como con amigos.
Un estudio de la palabra "nombre" en el AT revela todo lo que el
mismo significa en hebreo. El nombre no es un mero rótulo, sino que es
significativo de la verdadera personalidad de aquel a quien pertenece. Puede
derivarse de las circunstancias de su nacimiento (Gn. 5.29), o reflejar su
carácter (Gn. 27.36), y cuando una persona otorga su "nombre" a algo,
o a otra persona, ese algo o esa persona queda bajo su protección e influencia.
f. Yahvéh Elohim
Estas dos palabras aparecen combinadas en
el relato de Gn. 2.4–3.24, aunque "Elohim" se usa solo en el
coloquio entre Eva y la serpiente. Si el relato relativo al Edén estaba
vinculado con un original sumerio pudo haber sido llevado de Ur por Abraham, y
de este modo sería posible dar cuenta del uso diferente en estos dos
capítulos, por contraste con los capítulos precedentes y siguientes.
g. La relación entre Él, Elohim y Yahvéh
Estamos ahora en posición de considerar
la forma en que estas tres palabras concuerdan o difieren en su uso. Mientras
hay ocasiones en que cualquiera de las tres podría usarse para Dios, no son de
ningún modo idénticas o intercambiables. En el relato de Gn. 14, ahora
considerado por muchos como un cuadro acertado de la situación a comienzos del
2º milenio a.C., leemos que Abraham se encontró con Melquisedec, sacerdote de
<eµl 'elyoÆn, "el Dios altísimo. Aquí tenemos el "nombre"
o título de Melquisedec para la deidad que adoraba. Sería decididamente
erróneo sustituir "Elohim" o "Yahvéh" por <eµl 'elyoÆn,
(Gn. 14.18). Melquisedec bendice a Abraham en el nombre de <eµl 'elyoÆn,
"creador de los cielos y de la tierra", equiparando así a <eµl 'elyoÆn
con el Dios supremo (14.19–20).
El rey de Sodoma ofrece a Abraham un obsequio, que él rechaza, levantando su
mano a Yahvéh, <eµl 'elyoÆn, "creador de los cielos y de la tierra"
(14.22). Lo que quiere decir es que él también adora al Dios supremo, el
mismo Dios (por cuanto hay uno solo), pero que lo conoce por el nombre de
"Yahvéh". (La LXX y PS omiten Yahvéh en Gn. 14.22.)
Para citar un segundo ejemplo, en Gn. 27.20 Jacob engaña a su padre con las
palabras, "porque Jehová (Yahvéh) tu Dios (Elohim) hizo que la
encontrase delante de mí". Si intercambiamos "Yahvéh" y "Elohim"
la expresión pierde sentido. Yahvéh es el nombre por el cual su padre adora
al Dios supremo (Elohim).
II. La revelación de Moisés
La revelación hecha a Moisés ante la zarza que ardía es uno de los
incidentes más notables y convincentes en el relato bíblico. Después de las
palabras iniciales Dios se presenta a si mismo de esta manera: "Yo soy el
Dios (Elohim) de tu padre" (Ex. 3.6). Esto de inmediato supone que Moisés
sabría el nombre del Dios de su padre. Cuando Dios anuncia su propósito de
liberar a Israel por mano de Moisés este último se muestra poco dispuesto, y
comienza a poner excusas.
Dice Moisés: "Si ellos me preguntasen: ¿Cuál (mah) es su nombre? ¿qué
les responderé?" (Ex. 3.13). La forma normal de preguntar por un nombre
es usar el pronombre méÆ usar mah invita una respuesta que va más allá, y
que inquiere acerca del significado o la sustancia del nombre.
Esto ayuda a explicar la respuesta, a saber, "YO SOY EL QUE SOY"
(<ehyeh <‡sûer <ehyeh). Y él dijo: "Así dirás a los hijos
de Israel: YO SOY me envió a vosotros" (Ex. 3.14). Por ello Moisés no
tenía por qué pensar que Dios estaba anunciando un nombre nuevo, y además no
se lo denomina "nombre"; no es más que el significado intrínseco
del nombre que Moisés ya conocía. Tenemos aquí un juego de palabras; "Yahvéh"
se interpreta por <ehyeh. Algunos lo traducen "Seré como seré",
y lo explica como una promesa del poder y la perdurable presencia de Dios con
ellos en el proceso de liberación. Que esta pueda ser la intención de dichas
palabras, que en castellano resultan enigmáticas, lo demuestra lo que sigue:
"Jehová, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, Dios de Isaac y
Dios de Jacob, me ha enviado a vosotros. Este es mi nombre para siempre"
(v. 15). El contenido pleno del nombre viene primero; el nombre mismo viene
luego.
III. La interpretación de Éxodo 6.2–3
Después del regreso de Moisés a Egipto Yahvéh le da mayores instrucciones
sobre cómo tratar a Faraón y a su propio pueblo: "Yo soy JEHOVÁ",
dice, "y aparecí a Abraham, a Isaac y a Jacob como Dios Omnipotente
(<el sûadday), mas en mi nombre JEHOVÁ no me di a conocer a ellos"
(Ex. 6.3).
La revelación anterior, a los patriarcas, se refería a promesas que
correspondían a un futuro distante; suponía que debían tener la seguridad de
que él, Yahvéh, era un Dios (<eµl) competente (un posible significado de
sûadday) para cumplirlas. La revelación en la zarza fue más grande y más
íntima; allí el poder y la presencia inmediatos y continuos de Dios estaban
con ellos, incorporados en el nombre familiar de Yahvéh. En lo sucesivo, las
palabras "yo soy Jehová vuestro Dios" (Ex. 6.7) les proporcionan
toda la certidumbre que necesitan en cuanto a su propósito, su presencia, y su
poder.
Para la autorrevelación de Dios a los patriarcas como Dios todopoderoso
(<el sûadday), iniciando o reafirmando su pacto con ellos, Gn. 17.1; 35.11;
48.3, pasajes que, como Ex. 6.1–6, se asignan al narrador sacerdotal en la
hipótesis documentaria predominante.
IV. Otros nombres que contienen Él o Jehová
a. <El >Olaµm
En Beerseba Abraham plantó un tamarisco,
"e invocó allí el nombre de Yahvéh", eµl 'oÆlaµm (Gn. 21.33).
Aquí "Yahvéh" es el nombre, y la descripción sigue, "el Dios
eterno". Estudioso han llamado la atención a la forma original de este
nombre: <El dhuµ- >lami, "Dios de la eternidad".
b. <l-'EloµheÆ-Israel
Jacob, al llegar a Siquem, compró un
pedazo de tierra, levantó un altar y lo llamó <eµl-<ƒloµheÆ-YisŒraµ'eµl
(Gn. 33.20), "Dios (<eµl) es el Dios (<ƒloµhéÆm) de
Israel". De este modo conmemora el reciente encuentro con el ángel en el
lugar que llamó Peniel (pƒnéÆ-<eµl, "rostro de Dios", Gn.
32.30). Así acepta el nombre Israel como suyo, y por ello rinde culto a Dios.
c. JehovaŒ-jireh
En Gn. 22, cuando el ángel del Señor
senaló un carnero como sustituto de Isaac, Abraham llamó al lugar Yahweh yir<eh,
"Jehová provee" (vv. 8, 14).
d. JehovaŒ-nissi
De un modo algo semejante, después de la
derrota de los amalecitas, Moisés erigió un altar y lo llamó Yaheh nisséÆ,
"Jehová es mi bandera" (Ex. 17.15). Estos, no obstante, no son
nombres de Dios, sino modos de conmemorar acontecimientos.
e. Jehová-shalom
Este es el nombre dado por Gedeón al
altar que erigió en Ofra, Yahweh sûaµloÆm, "el Señor es paz" (Jue.
6.24).
f. Jehová-tsidkensu
Este es el nombre por el que será
conocido el Mesías, Yahweh s\id_qeµnuÆ, "Jehová justicia nuestra"
(Jer. 23.6; 33.16), en contraste con el último rey de Judá, que fue portador
indigno del nombre Sedequías (s\id_qiyaµhuÆ, ‘Yahvéh es justicia’).
g. JehovaŒ-shammab
Este es el nombre dado a la ciudad de la
visión de Ezequiel, Yahweh sûaµmmaÆ, "Jehová está allí" (Ez.
48.35).
h. Jehová de los ejércitos
A diferencia de los nombres anteriores,
Yahweh s\ƒb_aµ'oÆt_, "Jehová de los ejércitos", es un título
divino. No aparece en el Pentateuco; aparece primeramente en 1 S. 1.3 como el
título con el cual Dios era adorado en Silo. Lo usó David al desafiar a los
filisteos (1 S. 17.45); y David volvió a usarlo como culminación de un
glorioso canto de victoria (Sal. 24.10). Es común en los profetas (88 veces en
Jeremías), y se usa para exhibir a Yahvéh como Salvador y Protector de su
pueblo en todo momento (Sal. 46.7, 11). Los "ejércitos" pueden haber
sido originalmente los de Israel, como en 1 S. 17.45, pero en fecha temprana la
expresión llegó a comprender a todos los poderes celestiales, listos para
cumplir el mandato del Señor.
i. Jehová Dios de Israel
Este título (Yahweh <ƒloµheÆ YisŒraµ<eµl)
se encuentra ya en el cántico de Débora (Jue. 5.3), y los profetas lo usan
con frecuencia (por ejemplo Is. 17.6; Sof. 2.9). Sigue a la serie "el Dios
de Abraham, de Isaac, y de Jacob". En el Sal. 59.5 "Tú, Jehová Dios
de los ejércitos, Dios de Israel) está combinado con el título anterior.
j. El Santo de Israel
Este título (qƒd_oÆsû YisŒraµ<eµl)
es uno de los favoritos en Isaías (29 veces: 1.4, etc.), tanto en las primeras
como en las últimas partes del libro, como también en Jeremías y Salmos.
Algo parecido a este título es "el Fuerte de Israel" (<‡b_éÆr
YisŒraµ<eµl, Is. 1.24, etc); también "la Gloria (victoria) de
Israel" (neµs\ah\ YisŒraµ<eµl, 1 S. 15.29) usado por Samuel.
k. Anciano de días
Esta es la descripción (arm. >attéÆq
yoÆméÆm) dada por Daniel, quien describe a Dios en su trono de juicio,
juzgando a los grandes imperios mundiales (Dn. 7.9, 13, 22). Alterna con el
título de "Altísimo" (arm. >illaµyaÆ, >elyoÆnéÆn, vv.
18, 22, 25, 27).

Nota:
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