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No hay dudas de que los libros de Harry Potter están influenciando a los niños. Phyllis Curott, una bruja entrevistada por ABCNews.com, comentó que los libros describen a los hechiceros y brujos como “positivos”, “amigables”, y “buenos”; por lo tanto, los libros “podrían cambiar la forma que la gente siente acerca de nosotros”. El director en una escuela en Raleigh, Carolina del Norte, observó: “Las multitudes que hacen fila para encontrar a Rowling [para autografiar sus libros] frecuentemente están pululando con niños vestidos en capas de brujos y luciendo cicatrices de luminosos rayos tatuados --temporariamente-- en sus frentes” (John Murray, “El Problema con Harry”). La Federación Pagana de Inglaterra tuvo que designar un joven empleado sólo para manejar el flujo de preguntas de los fanáticos de Harry Potter.
Desde los años 60, la sociedad occidental ha sido invadida con ocultismo. Los Beatles y otras estrellas de rock enseñaron el camino para popularizar religiones orientales demoníacas e idolátricas. Películas como la Guerra de las Galaxias han glorificado temas ocultistas. Muchos shows de televisión actuales se centran en esto, incluyendo a Sabrina, la Bruja Adolescente; Encantada; y Buffy el Vampiro
Asesino.
La Biblia advierte que en los últimos días los hombres adorarán demonios y se envolverán con la hechicería. De hecho, durante la Tribulación, aun durante los terribles juicios que Dios descargará sobre este mundo impío, los hombres rehusarán arrepentirse de estos verdaderos pecados. “Y los otros hombres que no fueron muertos con estas plagas, aun no se arrepintieron de las obras de sus manos, para que no adorasen a los demonios, y a las imágenes de oro, y de plata, y de metal, y de piedra, y de madera; las cuales no pueden ver, ni oir, ni andar: Y no se arrepintieron de sus homicidios, ni de sus hechicerías, ni de su fornicación, ni de sus hurtos” (Apocalipsis 9:20,21).
Es horroroso pensar de todos los padres cristianos que permiten a sus hijos envolverse con las cosas malvadas del mundo como Harry Potter. Una de las razones para esto es que demasiados pastores son o muy mal informados o advierten muy cobardemente a su pueblo de estas cosas. Únase a nosotros orando por más pastores que sean lo suficientemente sabios para discernir entre lo bueno y lo malo y que amen a las personas lo bastante y teman a Dios lo bastante para advertir del mal aun si sus oyentes no quieren ser
advertidos.
¡Amén-Amén!™ -
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