- Judas Iscariote
Es muy posible que su nombre
derive del hebreo, 'ish queriyot' que significa varón de Queriot.
Judas se distingue de otros discípulos del mismo nombre por la
referencia a su origen Queriot, que es una ciudad situada a 19 Km. al
sur de Hebrón. Judas era el único apóstol oriundo de Judea.
Fue hijo hijo de Simón Isacriote
(Jn.16:71), y, al mencionarse la lista oficial de los apóstoles en
Marcos 3:16-19, siempre es el último, no sin algún calificativo como
"el que entregó a Jesús. y generalmente con alguna descripción que lo marca con un estigma infame (p.
ej. “el que le entregó”, Mr. 3.19; “el que también le entregó”, Mt. 10.4; “que llegó a ser el
traidor”, Lc. 6.16; cf. Jn. 18.2, 5).
Es de suponer que participo de la
labor y misiones de los discípulos, ya que se dice era "uno de
los doce" (Mr.14:10-20; Jn.6:71, 12:4.), y además era el
tesorero del grupo, quizás a causa de su capacidad administrativa
(Jn.12:6), mientras que en otro texto joanino se lo denomina “ladrón” (12.6),
principalmente, podemos suponer, en el sentido de que se apropiaba del dinero que se le
confiaba. Para este sentido del verbo traducido “sustraía” en 12.6, como lo confirman los
papiros
El Evangelista Juan revela que
Jesús distinguia a Judas de los demás discípulos. Estos
caían en muchas equivocaciones, pero nunca se cuestionó su amor; en
cambio, con referencia a Judas, Jesús comenta: "¿No os he
escogido yo a vosotros los doce, y uno de vosotros es diablo?"
(Jn.6:70).
Para entender la acción de Judas
en la víspera de la pasión es necesario recordar que el sanedrín
habia determinado la muerte de Jesús, pero que, por temor de un
alboroto de la multitud, buscaba la manera de prenderle secretamente
(Mr. 14:1; Lc.22:2; Jn.12:10,17).
La costumbre de Jesús de
retirarse al monte de los Olivos proporcionó a Judas la oportunidad
de hacer a los principales sacerdotes una oferta que estos no
rechazarían (Mr.14:10).
En la escena de unción de Jesús
en Betania se revela el hecho de que Judas era ladrón y no podía
comprender la devoción de María por Jesús (Jn.12:18 con Mr.14:1-9).
Cada evangelista trata de manera
diferente el tema del traidor que ensombrecería la cena, excepto
Lucas que lo omite. Quizás sea necesario establecer tres principios generales antes de comenzar a analizar tales
consideraciones. 1. No debemos dudar de la sinceridad del llamado del
Señor. Jesús, al principio, lo consideró potencialmente seguidor y
discípulo. Ninguna otra presuposición haría justicia al carácter del
Señor, y a sus repetidos llamamientos a Judas. 2. El preconocimiento del Señor con respecto a él no conlleva preordenación
forzosa, de tal manera que Judas tenga que convertirse inevitablemente en
traidor. 3. En realidad Judas nunca llegó a ser un verdadero seguidor de
Cristo. Cayó del apostolado, pero nunca (por lo menos, que sepamos) tuvo una relación genuina con el Señor
Jesús. De modo que siguió siendo “el hijo de perdición”, que se perdió porque nunca había sido
“salvado”. El título máximo que le dio a Jesús fue “Maestro” (Mt. 26.25), pero nunca
“Señor”.
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