Romanos
Capítulo 09-11
Capítulo 09
9:1 Verdad digo en Cristo, no miento, y mi
conciencia me da testimonio en el Espíritu Santo,
9:2 que tengo gran tristeza y continuo dolor en mi corazón.
9:3 Porque deseara yo mismo ser anatema, separado de Cristo, por amor a mis
hermanos, los que son mis parientes según la carne;
9:4 que son israelitas, de los cuales son la adopción, la gloria, el pacto, la
promulgación de la ley, el culto y las promesas;
9:5 de quienes son los patriarcas, y de los cuales, según la carne, vino Cristo,
el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos. Amén.
9:6 No que la palabra de Dios haya fallado; porque no todos los que descienden
de Israel son israelitas,
9:7 ni por ser descendientes de Abraham, son todos hijos; sino: En Isaac te será
llamada descendencia.
9:8 Esto es: No los que son hijos según la carne son los hijos de Dios, sino
que los que son hijos según la promesa son contados como descendientes.
9:9 Porque la palabra de la promesa es esta: Por este tiempo vendré, y Sara
tendrá un hijo.
9:10 Y no sólo esto, sino también cuando Rebeca concibió de uno, de Isaac
nuestro padre
9:11 (pues no habían aún nacido, ni habían hecho aún ni bien ni mal, para
que el propósito de Dios conforme a la elección permaneciese, no por las obras
sino por el que llama),
9:12 se le dijo: El mayor servirá al menor.
9:13 Como está escrito: A Jacob amé, mas a Esaú aborrecí.
9:14 ¿Qué, pues, diremos? ¿Que hay injusticia en Dios? En ninguna manera.
9:15 Pues a Moisés dice: Tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y
me compadeceré del que yo me compadezca.
9:16 Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que
tiene misericordia.
9:17 Porque la Escritura dice a Faraón: Para esto mismo te he levantado, para
mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea anunciado por toda la tierra.
9:18 De manera que de quien quiere, tiene misericordia, y al que quiere
endurecer, endurece.
9:19 Pero me dirás: ¿Por qué, pues, inculpa? porque ¿quién ha resistido a
su voluntad?
9:20 Mas antes, oh hombre, ¿quién eres tú, para que alterques con Dios? ¿Dirá
el vaso de barro al que lo formó: ¿Por qué me has hecho así?
9:21 ¿O no tiene potestad el alfarero sobre el barro, para hacer de la misma
masa un vaso para honra y otro para deshonra?
9:22 ¿Y qué, si Dios, queriendo mostrar su ira y hacer notorio su poder,
soportó con mucha paciencia los vasos de ira preparados para destrucción,
9:23 y para hacer notorias las riquezas de su gloria, las mostró para con los
vasos de misericordia que él preparó de antemano para gloria,
9:24 a los cuales también ha llamado, esto es, a nosotros, no sólo de los judíos,
sino también de los gentiles?
9:25 Como también en Oseas dice:
Llamaré pueblo mío al que no era mi pueblo,
Y a la no amada, amada.
9:26 Y en el lugar donde se les dijo: Vosotros no sois pueblo mío,
Allí serán llamados hijos del Dios viviente.
9:27 También Isaías clama tocante a Israel: Si fuere el número de los hijos
de Israel como la arena del mar, tan sólo el remanente será salvo;
9:28 porque el Señor ejecutará su sentencia sobre la tierra en justicia y con
prontitud.
9:29 Y como antes dijo Isaías:
Si el Señor de los ejércitos no nos hubiera dejado descendencia,
Como Sodoma habríamos venido a ser, y a Gomorra seríamos semejantes.
9:30 ¿Qué, pues, diremos? Que los gentiles, que no iban tras la justicia,
han alcanzado la justicia, es decir, la justicia que es por fe;
9:31 mas Israel, que iba tras una ley de justicia, no la alcanzó.
9:32 ¿Por qué? Porque iban tras ella no por fe, sino como por obras de la ley,
pues tropezaron en la piedra de tropiezo,
9:33 como está escrito:
He aquí pongo en Sion piedra de tropiezo y roca de caída;
Y el que creyere en él, no será avergonzado.
Capítulo 10
10:1 Hermanos, ciertamente el anhelo de mi
corazón, y mi oración a Dios por Israel, es para salvación.
10:2 Porque yo les doy testimonio de que tienen celo de Dios, pero no conforme a
ciencia.
10:3 Porque ignorando la justicia de Dios, y procurando establecer la suya
propia, no se han sujetado a la justicia de Dios;
10:4 porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree.
10:5 Porque de la justicia que es por la ley Moisés escribe así: El hombre que
haga estas cosas, vivirá por ellas.
10:6 Pero la justicia que es por la fe dice así: No digas en tu corazón: ¿Quién
subirá al cielo? (esto es, para traer abajo a Cristo);
10:7 o, ¿quién descenderá al abismo? (esto es, para hacer subir a Cristo de
entre los muertos).
10:8 Mas ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón.
Esta es la palabra de fe que predicamos:
10:9 que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu
corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.
10:10 Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa
para salvación.
10:11 Pues la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será
avergonzado.
10:12 Porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor
de todos, es rico para con todos los que le invocan;
10:13 porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.
10:14 ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo
creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les
predique?
10:15 ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán
hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas
nuevas!
10:16 Mas no todos obedecieron al evangelio; pues Isaías dice: Señor, ¿quién
ha creído a nuestro anuncio?
10:17 Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.
10:18 Pero digo: ¿No han oído? Antes bien,
Por toda la tierra ha salido la voz de ellos,
Y hasta los fines de la tierra sus palabras.
10:19 También digo: ¿No ha conocido esto Israel? Primeramente Moisés dice:
Yo os provocaré a celos con un pueblo que no es pueblo;
Con pueblo insensato os provocaré a ira.
10:20 E Isaías dice resueltamente:
Fui hallado de los que no me buscaban;
Me manifesté a los que no preguntaban por mí.
10:21 Pero acerca de Israel dice: Todo el día extendí mis manos a un puebo
rebelde y contradictor.
Capítulo 11
11:1 Digo, pues: ¿Ha desechado Dios a su pueblo?
En ninguna manera. Porque también yo soy israelita, de la descendencia de
Abraham, de la tribu de Benjamín.
11:2 No ha desechado Dios a su pueblo, al cual desde antes conoció. ¿O no sabéis
qué dice de Elías la Escritura, cómo invoca a Dios contra Israel, diciendo:
11:3 Señor, a tus profetas han dado muerte, y tus altares han derribado; y sólo
yo he quedado, y procuran matarme?
11:4 Pero ¿qué le dice la divina respuesta? Me he reservado siete mil hombres,
que no han doblado la rodilla delante de Baal.
11:5 Así también aun en este tiempo ha quedado un remanente escogido por
gracia.
11:6 Y si por gracia, ya no es por obras; de otra manera la gracia ya no es
gracia. Y si por obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es obra.
11:7 ¿Qué pues? Lo que buscaba Israel, no lo ha alcanzado; pero los escogidos
sí lo han alcanzado, y los demás fueron endurecidos;
11:8 como está escrito: Dios les dio espíritu de estupor, ojos con que no vean
y oídos con que no oigan, hasta el día de hoy.
11:9 Y David dice:
Sea vuelto su convite en trampa y en red,
En tropezadero y en retribución;
11:10 Sean oscurecidos sus ojos para que no vean,
Y agóbiales la espalda para siempre.
11:11 Digo, pues: ¿Han tropezado los de Israel para que cayesen? En ninguna
manera; pero por su transgresión vino la salvación a los gentiles, para
provocarles a celos.
11:12 Y si su transgresión es la riqueza del mundo, y su defección la riqueza
de los gentiles, ¿cuánto más su plena restauración?
11:13 Porque a vosotros hablo, gentiles. Por cuanto yo soy apóstol a los
gentiles, honro mi ministerio,
11:14 por si en alguna manera pueda provocar a celos a los de mi sangre, y hacer
salvos a algunos de ellos.
11:15 Porque si su exclusión es la reconciliación del mundo, ¿qué será su
admisión, sino vida de entre los muertos?
11:16 Si las primicias son santas, también lo es la masa restante; y si la raíz
es santa, también lo son las ramas.
11:17 Pues si algunas de las ramas fueron desgajadas, y tú, siendo olivo
silvestre, has sido injertado en lugar de ellas, y has sido hecho participante
de la raíz y de la rica savia del olivo,
11:18 no te jactes contra las ramas; y si te jactas, sabe que no sustentas tú a
la raíz, sino la raíz a ti.
11:19 Pues las ramas, dirás, fueron desgajadas para que yo fuese injertado.
11:20 Bien; por su incredulidad fueron desgajadas, pero tú por la fe estás en
pie. No te ensoberbezcas, sino teme.
11:21 Porque si Dios no perdonó a las ramas naturales, a ti tampoco te perdonará.
11:22 Mira, pues, la bondad y la severidad de Dios; la severidad ciertamente
para con los que cayeron, pero la bondad para contigo, si permaneces en esa
bondad; pues de otra manera tú también serás cortado.
11:23 Y aun ellos, si no permanecieren en incredulidad, serán injertados, pues
poderoso es Dios para volverlos a injertar.
11:24 Porque si tú fuiste cortado del que por naturaleza es olivo silvestre, y
contra naturaleza fuiste injertado en el buen olivo, ¿cuánto más éstos, que
son las ramas naturales, serán injertados en su propio olivo?
11:25 Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis
arrogantes en cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel
endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles;
11:26 y luego todo Israel será salvo, como está escrito:
Vendrá de Sion el Libertador,
Que apartará de Jacob la impiedad.
11:27 Y este será mi pacto con ellos,
Cuando yo quite sus pecados.
11:28 Así que en cuanto al evangelio, son enemigos por causa de vosotros; pero
en cuanto a la elección, son amados por causa de los padres.
11:29 Porque irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios.
11:30 Pues como vosotros también en otro tiempo erais desobedientes a Dios,
pero ahora habéis alcanzado misericordia por la desobediencia de ellos,
11:31 así también éstos ahora han sido desobedientes, para que por la
misericordia concedida a vosotros, ellos también alcancen misericordia.
11:32 Porque Dios sujetó a todos en desobediencia, para tener misericordia de
todos.
11:33 ¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios!
¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos!
11:34 Porque ¿quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero?
11:35 ¿O quién le dio a él primero, para que le fuese recompensado?
11:36 Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la
gloria por los siglos. Amén.