Nehemías
Capítulo 01-03
Capítulo 01
1:1 Palabras de Nehemías hijo de Hacalías. Aconteció en el mes de Quisleu, en el año veinte, estando yo en Susa, capital del reino,
1:2 que vino Hanani, uno de mis hermanos, con algunos varones de Judá, y les pregunté por los judíos que habían escapado, que habían quedado de la cautividad, y por Jerusalén.
1:3 Y me dijeron: El remanente, los que quedaron de la cautividad, allí en la provincia, están en gran mal y afrenta, y el muro de Jerusalén derribado, y sus puertas quemadas a fuego.
1:4 Cuando oí estas palabras me senté y lloré, e hice duelo por algunos días, y ayuné y oré delante del Dios de los cielos.
1:5 Y dije: Te ruego, oh Jehová, Dios de los cielos, fuerte, grande y temible, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos;
1:6 esté ahora atento tu oído y abiertos tus ojos para oír la oración de tu siervo, que hago ahora delante de ti día y noche, por los hijos de Israel tus siervos; y confieso los pecados de los hijos de Israel que hemos cometido contra ti; sí, yo y la casa de mi padre hemos pecado.
1:7 En extremo nos hemos corrompido contra ti, y no hemos guardado los mandamientos, estatutos y preceptos que diste a Moisés tu siervo.
1:8 Acuérdate ahora de la palabra que diste a Moisés tu siervo, diciendo: Si vosotros pecareis, yo os dispersaré por los pueblos;
1:9 pero si os volviereis a mí, y guardareis mis mandamientos, y los pusiereis por obra, aunque vuestra dispersión fuere hasta el extremo de los cielos, de allí os recogeré, y os traeré al lugar que escogí para hacer habitar allí mi nombre.
1:10 Ellos, pues, son tus siervos y tu pueblo, los cuales redimiste con tu gran poder, y con tu mano poderosa.
1:11 Te ruego, oh Jehová, esté ahora atento tu oído a la oración de tu siervo, y a la oración de tus siervos, quienes desean reverenciar tu nombre; concede ahora buen éxito a tu siervo, y dale gracia delante de aquel varón. Porque yo servía de copero al
rey.
Capítulo 02
2:1 Sucedió en el mes de Nisán, en el año
veinte del rey Artajerjes, que estando ya el vino delante de él, tomé el vino
y lo serví al rey. Y como yo no había estado antes triste en su presencia,
2:2 me dijo el rey: ¿Por qué está triste tu rostro? pues no estás enfermo.
No es esto sino quebranto de corazón. Entonces temí en gran manera.
2:3 Y dije al rey: Para siempre viva el rey. ¿Cómo no estará triste mi rostro,
cuando la ciudad, casa de los sepulcros de mis padres, está desierta, y sus
puertas consumidas por el fuego?
2:4 Me dijo el rey: ¿Qué cosa pides? Entonces oré al Dios de los cielos,
2:5 y dije al rey: Si le place al rey, y tu siervo ha hallado gracia delante de
ti, envíame a Judá, a la ciudad de los sepulcros de mis padres, y la
reedificaré.
2:6 Entonces el rey me dijo (y la reina estaba sentada junto a él): ¿Cuánto
durará tu viaje, y cuándo volverás? Y agradó al rey enviarme, después que
yo le señalé tiempo.
2:7 Además dije al rey: Si le place al rey, que se me den cartas para los
gobernadores al otro lado del río, para que me franqueen el paso hasta que
llegue a Judá;
2:8 y carta para Asaf guarda del bosque del rey, para que me dé madera para
enmaderar las puertas del palacio de la casa, y para el muro de la ciudad, y la
casa en que yo estaré. Y me lo concedió el rey, según la benéfica mano de mi
Dios sobre mí.
2:9 Vine luego a los gobernadores del otro lado del río, y les di las cartas
del rey. Y el rey envió conmigo capitanes del ejército y gente de a caballo.
2:10 Pero oyéndolo Sanbalat horonita y Tobías el siervo amonita, les disgustó
en extremo que viniese alguno para procurar el bien de los hijos de Israel.
2:11 Llegué, pues, a Jerusalén, y después de estar allí tres días,
2:12 me levanté de noche, yo y unos pocos varones conmigo, y no declaré a
hombre alguno lo que Dios había puesto en mi corazón que hiciese en Jerusalén;
ni había cabalgadura conmigo, excepto la única en que yo cabalgaba.
2:13 Y salí de noche por la puerta del Valle hacia la fuente del Dragón y a la
puerta del Muladar; y observé los muros de Jerusalén que estaban derribados, y
sus puertas que estaban consumidas por el fuego.
2:14 Pasé luego a la puerta de la Fuente, y al estanque del Rey; pero no había
lugar por donde pasase la cabalgadura en que iba.
2:15 Y subí de noche por el torrente y observé el muro, y di la vuelta y entré
por la puerta del Valle, y me volví.
2:16 Y no sabían los oficiales a dónde yo había ido, ni qué había hecho; ni
hasta entonces lo había declarado yo a los judíos y sacerdotes, ni a los
nobles y oficiales, ni a los demás que hacían la obra.
2:17 Les dije, pues: Vosotros veis el mal en que estamos, que Jerusalén está
desierta, y sus puertas consumidas por el fuego; venid, y edifiquemos el muro de
Jerusalén, y no estemos más en oprobio.
2:18 Entonces les declaré cómo la mano de mi Dios había sido buena sobre mí,
y asimismo las palabras que el rey me había dicho. Y dijeron: Levantémonos y
edifiquemos. Así esforzaron sus manos para bien.
2:19 Pero cuanto lo oyeron Sanbalat horonita, Tobías el siervo amonita, y Gesem
el árabe, hicieron escarnio de nosotros, y nos despreciaron, diciendo: ¿Qué
es esto que hacéis vosotros? ¿Os rebeláis contra el rey?
2:20 Y en respuesta les dije: El Dios de los cielos, él nos prosperará, y
nosotros sus siervos nos levantaremos y edificaremos, porque vosotros no tenéis
parte ni derecho ni memoria en Jerusalén.
Capítulo 03
3:1 Entonces se levantó el sumo sacerdote
Eliasib con sus hermanos los sacerdotes, y edificaron la puerta de las Ovejas.
Ellos arreglaron y levantaron sus puertas hasta la torre de Hamea, y edificaron
hasta la torre de Hananeel.
3:2 Junto a ella edificaron los varones de Jericó, y luego edificó Zacur hijo
de Imri.
3:3 Los hijos de Senaa edificaron la puerta del Pescado; ellos la enmaderaron, y
levantaron sus puertas, con sus cerraduras y sus cerrojos.
3:4 Junto a ellos restauró Meremot hijo de Urías, hijo de Cos, y al lado de
ellos restauró Mesulam hijo de Berequías, hijo de Mesezabeel. Junto a ellos
restauró Sadoc hijo de Baana.
3:5 E inmediato a ellos restauraron los tecoítas; pero sus grandes no se
prestaron para ayudar a la obra de su Señor.
3:6 La puerta Vieja fue restaurada por Joiada hijo de Paseah y Mesulam hijo de
Besodías; ellos la enmaderaron, y levantaron sus puertas, con sus cerraduras y
cerrojos.
3:7 Junto a ellos restauró Melatías gabaonita y Jadón meronotita, varones de
Gabaón y de Mizpa, que estaban bajo el dominio del gobernador del otro lado del
río.
3:8 Junto a ellos restauró Uziel hijo de Harhaía, de los plateros; junto al
cual restauró también Hananías, hijo de un perfumero. Así dejaron reparada a
Jerusalén hasta el muro ancho.
3:9 Junto a ellos restauró también Refaías hijo de Hur, gobernador de la
mitad de la región de Jerusalén.
3:10 Asimismo restauró junto a ellos, y frente a su casa, Jedaías hijo de
Harumaf; y junto a él restauró Hatús hijo de Hasabnías.
3:11 Malquías hijo de Harim y Hasub hijo de Pahat-moab restauraron otro tramo,
y la torre de los Hornos.
3:12 Junto a ellos restauró Salum hijo de Halohes, gobernador de la mitad de la
región de Jerusalén, él con sus hijas.
3:13 La puerta del Valle la restauró Hanún con los moradores de Zanoa; ellos
la reedificaron, y levantaron sus puertas, con sus cerraduras y sus cerrojos, y
mil codos del muro, hasta la puerta del Muladar.
3:14 Reedificó la puerta del Muladar Malquías hijo de Recab, gobernador de la
provincia de Bet-haquerem; él la reedificó, y levantó sus puertas, sus
cerraduras y sus cerrojos.
3:15 Salum hijo de Colhoze, gobernador de la región de Mizpa, restauró la
puerta de la Fuente; él la reedificó, la enmaderó y levantó sus puertas, sus
cerraduras y sus cerrojos, y el muro del estanque de Siloé hacia el huerto del
rey, y hasta las gradas que descienden de la ciudad de David.
3:16 Después de él restauró Nehemías hijo de Azbuc, gobernador de la mitad
de la región de Bet-sur, hasta delante de los sepulcros de David, y hasta el
estanque labrado, y hasta la casa de los Valientes.
3:17 Tras él restauraron los levitas; Rehum hijo de Bani, y junto a él restauró
Hasabías, gobernador de la mitad de la región de Keila, por su región.
3:18 Después de él restauraron sus hermanos, Bavai hijo de Henadad, gobernador
de la mitad de la región de Keila.
3:19 Junto a él restauró Ezer hijo de Jesúa, gobernador de Mizpa, otro tramo
frente a la subida de la armería de la esquina.
3:20 Después de él Baruc hijo de Zabai con todo fervor restauró otro tramo,
desde la esquina hasta la puerta de la casa de Eliasib sumo sacerdote.
3:21 Tras él restauró Meremot hijo de Urías hijo de Cos otro tramo, desde la
entrada de la casa de Eliasib hasta el extremo de la casa de Eliasib.
3:22 Después de él restauraron los sacerdotes, los varones de la llanura.
3:23 Después de ellos restauraron Benjamín y Hasub, frente a su casa; y después
de éstos restauró Azarías hijo de Maasías, hijo de Ananías, cerca de su
casa.
3:24 Después de él restauró Binúi hijo de Henadad otro tramo, desde la casa
de Azarías hasta el ángulo entrante del muro, y hasta la esquina.
3:25 Palal hijo de Uzai, enfrente de la esquina y la torre alta que sale de la
casa del rey, que está en el patio de la cárcel. Después de él, Pedaías
hijo de Faros.
3:26 Y los sirvientes del templo que habitaban en Ofel restauraron hasta
enfrente de la puerta de las Aguas al oriente, y la torre que sobresalía.
3:27 Después de ellos restauraron los tecoítas otro tramo, enfrente de la gran
torre que sobresale, hasta el muro de Ofel.
3:28 Desde la puerta de los Caballos restauraron los sacerdotes, cada uno
enfrente de su casa.
3:29 Después de ellos restauró Sadoc hijo de Imer, enfrente de su casa; y
después de él restauró Semaías hijo de Secanías, guarda de la puerta
Oriental.
3:30 Tras él, Hananías hijo de Selemías y Hanún hijo sexto de Salaf
restauraron otro tramo. Después de ellos restauró Mesulam hijo de Berequías,
enfrente de su cámara.
3:31 Después de él restauró Malquías hijo del platero, hasta la casa de los
sirvientes del templo y de los comerciantes, enfrente de la puerta del Juicio, y
hasta la sala de la esquina.
3:32 Y entre la sala de la esquina y la puerta de las Ovejas, restauraron los
plateros y los comerciantes.