Marcos
Capítulo 14-16
Capítulo 14
14:1 Dos días después era la pascua, y la fiesta
de los panes sin levadura; y buscaban los principales sacerdotes y los escribas
cómo prenderle por engaño y matarle.
14:2 Y decían: No durante la fiesta para que no se haga alboroto del pueblo.
14:3 Pero estando él en Betania, en casa de Simón el leproso, y sentado a la
mesa, vino una mujer con un vaso de alabastro de perfume de nardo puro de mucho
precio; y quebrando el vaso de alabastro, se lo derramó sobre su cabeza.
14:4 Y hubo algunos que se enojaron dentro de sí, y dijeron: ¿Para qué se ha
hecho este desperdicio de perfume?
14:5 Porque podía haberse vendido por más de trescientos denarios, y haberse
dado a los pobres. Y murmuraban contra ella.
14:6 Pero Jesús dijo: Dejadla, ¿por qué la molestáis?
Buena obra me ha hecho.
14:7 Siempre tendréis a los pobres con vosotros, y cuando
queráis les podréis hacer bien; pero a mí no siempre me tendréis.
14:8 Esta ha hecho lo que podía; porque se ha anticipado
a ungir mi cuerpo para la sepultura.
14:9 De cierto os digo que dondequiera que se predique
este evangelio, en todo el mundo, también se contará lo que ésta ha hecho,
para memoria de ella.
14:10 Entonces Judas Iscariote, uno de los doce, fue a los principales
sacerdotes para entregárselo.
14:11 Ellos, al oírlo, se alegraron, y prometieron darle dinero. Y Judas
buscaba oportunidad para entregarle.
14:12 El primer día de la fiesta de los panes sin levadura, cuando sacrificaban
el cordero de la pascua, sus discípulos le dijeron: ¿Dónde quieres que
vayamos a preparar para que comas la pascua?
14:13 Y envió dos de sus díscipulos, y les dijo:Id a la
ciudad, y os saldrá al encuentro un hombre que lleva un cántaro de agua;
seguidle,
14:14 y donde entrare, decid al señor de la casa: El
Maestro dice: ¿Dónde está el aposento donde he de comer la pascua con mis
discípulos?
14:15 Y él os mostrará un gran aposento alto ya
dispuesto; preparad para nosotros allí.
14:16 Fueron sus discípulos y entraron en la ciudad, y hallaron como les había
dicho; y prepararon la pascua.
14:17 Y cuando llegó la noche, vino él con los doce.
14:18 Y cuando se sentaron a la mesa, mientras comían, dijo Jesús: De
cierto os digo que uno de vosotros, que come conmigo, me va a entregar.
14:19 Entonces ellos comenzaron a entristecerse, y a decirle uno por uno: ¿Seré
yo? Y el otro: ¿Seré yo?
14:20 El, respondiendo, les dijo: Es uno de los doce, el
que moja conmigo en el plato.
14:21 A la verdad el Hijo del Hombre va, según está
escrito de él, mas ¡ay de aquel hombre por quien el Hijo del Hombre es
entregado! Bueno le fuera a ese hombre no haber nacido.
14:22 Y mientras comían, Jesús tomó pan y bendijo, y lo partió y les dio,
diciendo: Tomad, esto es mi cuerpo.
14:23 Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio; y bebieron de ella
todos.
14:24 Y les dijo: Esto es mi sangre del nuevo pacto, que
por muchos es derramada.
14:25 De cierto os digo que no beberé más del fruto de
la vid, hasta aquel día en que lo beba nuevo en el reino de Dios.
14:26 Cuando hubieron cantado el himno, salieron al monte de los Olivos.
14:27 Entonces Jesús les dijo: Todos os escandalizaréis
de mí esta noche; porque escrito está: Heriré al pastor, y las ovejas serán
dispersadas.
14:28 Pero después que haya resucitado, iré delante de
vosotros a Galilea.
14:29 Entonces Pedro le dijo: Aunque todos se escandalicen, yo no.
14:30 Y le dijo Jesús: De cierto te digo que tú, hoy, en
esta noche, antes que el gallo haya cantado dos veces, me negarás tres veces.
14:31 Mas él con mayor insistencia decía: Si me fuere necesario morir contigo,
no te negaré. También todos decían lo mismo.
14:32 Vinieron, pues, a un lugar que se llama Getsemaní, y dijo a sus discípulos:
Sentaos aquí, entre tanto que yo oro.
14:33 Y tomó consigo a Pedro, a Jacobo y a Juan, y comenzó a entristecerse y a
angustiarse.
14:34 Y les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la
muerte; quedaos aquí y velad.
14:35 Yéndose un poco adelante, se postró en tierra, y oró que si fuese
posible, pasase de él aquella hora.
14:36 Y decía: Abba, Padre, todas las cosas son posibles
para ti; aparta de mí esta copa; mas no lo que yo quiero, sino lo que tú.
14:37 Vino luego y los halló durmiendo; y dijo a Pedro: Simón,
¿duermes? ¿No has podido velar una hora?
14:38 Velad y orad, para que no entréis en tentación; el
espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.
14:39 Otra vez fue y oró, diciendo las mismas palabras.
14:40 Al volver, otra vez los halló durmiendo, porque los ojos de ellos estaban
cargados de sueño; y no sabían qué responderle.
14:41 Vino la tercera vez, y les dijo: Dormid ya, y
descansad. Basta, la hora ha venido; he aquí, el Hijo del Hombre es entregado
en manos de los pecadores.
14:42 Levantaos, vamos; he aquí, se acerca el que me
entrega.
14:43 Luego, hablando él aún, vino Judas, que era uno de los doce, y
con él mucha gente con espadas y palos, de parte de los principales sacerdotes
y de los escribas y de los ancianos.
14:44 Y el que le entregaba les había dado señal, diciendo: Al que yo besare,
ése es; prendedle, y llevadle con seguridad.
14:45 Y cuando vino, se acercó luego a él, y le dijo: Maestro, Maestro. Y le
besó.
14:46 Entonces ellos le echaron mano, y le prendieron.
14:47 Pero uno de los que estaban allí, sacando la espada, hirió al siervo del
sumo sacerdote, cortándole la oreja.
14:48 Y respondiendo Jesús, les dijo: ¿Como contra un
ladrón habéis salido con espadas y con palos para prenderme?
14:49 Cada día estaba con vosotros enseñando en el
templo, y no me prendisteis; pero es así, para que se cumplan las Escrituras.
14:50 Entonces todos los discípulos, dejándole, huyeron.
14:51 Pero cierto joven le seguía, cubierto el cuerpo con una sábana; y le
prendieron;
14:52 mas él, dejando la sábana, huyó desnudo.
14:53 Trajeron, pues, a Jesús al sumo sacerdote; y se reunieron todos los
principales sacerdotes y los ancianos y los escribas.
14:54 Y Pedro le siguió de lejos hasta dentro del patio del sumo sacerdote; y
estaba sentado con los alguaciles, calentándose al fuego.
14:55 Y los principales sacerdotes y todo el concilio buscaban testimonio contra
Jesús, para entregarle a la muerte; pero no lo hallaban.
14:56 Porque muchos decían falso testimonio contra él, mas sus testimonios no
concordaban.
14:57 Entonces levantándose unos, dieron falso testimonio contra él, diciendo:
14:58 Nosotros le hemos oído decir: Yo derribaré este templo hecho a mano, y
en tres días edificaré otro hecho sin mano.
14:59 Pero ni aun así concordaban en el testimonio.
14:60 Entonces el sumo sacerdote, levantándose en medio, preguntó a Jesús,
diciendo: ¿No respondes nada? ¿Qué testifican éstos contra ti?
14:61 Mas él callaba, y nada respondía. El sumo sacerdote le volvió a
preguntar, y le dijo: ¿Eres tú el Cristo, el Hijo del Bendito?
14:62 Y Jesús le dijo: Yo soy; y veréis al Hijo del
Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo.
14:63 Entonces el sumo sacerdote, rasgando su vestidura, dijo: ¿Qué más
necesidad tenemos de testigos?
14:64 Habéis oído la blasfemia; ¿qué os parece? Y todos ellos le condenaron,
declarándole ser digno de muerte.
14:65 Y algunos comenzaron a escupirle, y a cubrirle el rostro y a darle de puñetazos,
y a decirle: Profetiza. Y los alguaciles le daban de bofetadas.
14:66 Estando Pedro abajo, en el patio, vino una de las criadas del sumo
sacerdote;
14:67 y cuando vio a Pedro que se calentaba, mirándole, dijo: Tú también
estabas con Jesús el nazareno.
14:68 Mas él negó, diciendo: No le conozco, ni sé lo que dices. Y salió a la
entrada; y cantó el gallo.
14:69 Y la criada, viéndole otra vez, comenzó a decir a los que estaban allí:
Este es de ellos.
14:70 Pero él negó otra vez. Y poco después, los que estaban allí dijeron
otra vez a Pedro: Verdaderamente tú eres de ellos; porque eres galileo, y tu
manera de hablar es semejante a la de ellos.
14:71 Entonces él comenzó a maldecir, y a jurar: No conozco a este hombre de
quien habláis.
14:72 Y el gallo cantó la segunda vez. Entonces Pedro se acordó de las
palabras que Jesús le había dicho: Antes que el gallo cante dos veces, me
negarás tres veces. Y pensando en esto, lloraba.
Capítulo 15
15:1 Muy de mañana, habiendo tenido consejo los
principales sacerdotes con los ancianos, con los escribas y con todo el concilio,
llevaron a Jesús atado, y le entregaron a Pilato.
15:2 Pilato le preguntó: ¿Eres tú el Rey de los judíos? Respondiendo él, le
dijo: Tú lo dices.
15:3 Y los principales sacerdotes le acusaban mucho.
15:4 Otra vez le preguntó Pilato, diciendo: ¿Nada respondes? Mira de cuántas
cosas te acusan.
15:5 Mas Jesús ni aun con eso respondió; de modo que Pilato se maravillaba.
15:6 Ahora bien, en el día de la fiesta les soltaba un preso, cualquiera que
pidiesen.
15:7 Y había uno que se llamaba Barrabás, preso con sus compañeros de motín
que habían cometido homicidio en una revuelta.
15:8 Y viniendo la multitud, comenzó a pedir que hiciese como siempre les había
hecho.
15:9 Y Pilato les respondió diciendo: ¿Queréis que os suelte al Rey de los
judíos?
15:10 Porque conocía que por envidia le habían entregado los principales
sacerdotes.
15:11 Mas los principales sacerdotes incitaron a la multitud para que les
soltase más bien a Barrabás.
15:12 Respondiendo Pilato, les dijo otra vez: ¿Qué, pues, queréis que haga
del que llamáis Rey de los judíos?
15:13 Y ellos volvieron a dar voces: ¡Crucifícale!
15:14 Pilato les decía: ¿Pues qué mal ha hecho? Pero ellos gritaban aun más:
¡Crucifícale!
15:15 Y Pilato, queriendo satisfacer al pueblo, les soltó a Barrabás, y entregó
a Jesús, después de azotarle, para que fuese crucificado.
15:16 Entonces los soldados le llevaron dentro del atrio, esto es, al pretorio,
y convocaron a toda la compañía.
15:17 Y le vistieron de púrpura, y poniéndole una corona tejida de espinas,
15:18 comenzaron luego a saludarle: ¡Salve, Rey de los judíos!
15:19 Y le golpeaban en la cabeza con una caña, y le escupían, y puestos de
rodillas le hacían reverencias.
15:20 Después de haberle escarnecido, le desnudaron la púrpura, y le pusieron
sus propios vestidos, y le sacaron para crucificarle.
15:21 Y obligaron a uno que pasaba, Simón de Cirene, padre de Alejandro y de
Rufo, que venía del campo, a que le llevase la cruz.
15:22 Y le llevaron a un lugar llamado Gólgota, que traducido es: Lugar de la
Calavera.
15:23 Y le dieron a beber vino mezclado con mirra; mas él no lo tomó.
15:24 Cuando le hubieron crucificado, repartieron entre sí sus vestidos,
echando suertes sobre ellos para ver qué se llevaría cada uno.
15:25 Era la hora tercera cuando le crucificaron.
15:26 Y el título escrito de su causa era: EL REY DE LOS JUDÍOS.
15:27 Crucificaron también con él a dos ladrones, uno a su derecha, y el otro
a su izquierda.
15:28 Y se cumplió la Escritura que dice: Y fue contado con los inicuos.
15:29 Y los que pasaban le injuriaban, meneando la cabeza y diciendo: ¡Bah!
tú que derribas el templo de Dios, y en tres días lo reedificas,
15:30 sálvate a ti mismo, y desciende de la cruz.
15:31 De esta manera también los principales sacerdotes, escarneciendo, se decían
unos a otros, con los escribas: A otros salvó, a sí mismo no se puede salvar.
15:32 El Cristo, Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, para que veamos y
creamos. También los que estaban crucificados con él le injuriaban.
15:33 Cuando vino la hora sexta, hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la
hora novena.
15:34 Y a la hora novena Jesús clamó a gran voz, diciendo: Eloi,
Eloi, ¿lama sabactani? que traducido es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué
me has desamparado?
15:35 Y algunos de los que estaban allí decían, al oírlo: Mirad, llama a Elías.
15:36 Y corrió uno, y empapando una esponja en vinagre, y poniéndola en una caña,
le dio a beber, diciendo: Dejad, veamos si viene Elías a bajarle.
15:37 Mas Jesús, dando una gran voz, expiró.
15:38 Entonces el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo.
15:39 Y el centurión que estaba frente a él, viendo que después de clamar había
expirado así, dijo: Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios.
15:40 También había algunas mujeres mirando de lejos, entre las cuales estaban
María Magdalena, María la madre de Jacobo el menor y de José, y Salomé,
15:41 quienes, cuando él estaba en Galilea, le seguían y le servían; y otras
muchas que habían subido con él a Jerusalén.
15:42 Cuando llegó la noche, porque era la preparación, es decir, la víspera
del día de reposo,
15:43 José de Arimatea, miembro noble del concilio, que también esperaba el
reino de Dios, vino y entró osadamente a Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús.
15:44 Pilato se sorprendió de que ya hubiese muerto; y haciendo venir al
centurión, le preguntó si ya estaba muerto.
15:45 E informado por el centurión, dio el cuerpo a José,
15:46 el cual compró una sábana, y quitándolo, lo envolvió en la sábana, y
lo puso en un sepulcro que estaba cavado en una peña, e hizo rodar una piedra a
la entrada del sepulcro.
15:47 Y María Magdalena y María madre de José miraban dónde lo ponían.
Capítulo 16
16:1 Cuando pasó el día de reposo, María
Magdalena, María la madre de Jacobo, y Salomé, compraron especias aromáticas
para ir a ungirle.
16:2 Y muy de mañana, el primer día de la semana, vinieron al sepulcro, ya
salido el sol.
16:3 Pero decían entre sí: ¿Quién nos removerá la piedra de la entrada del
sepulcro?
16:4 Pero cuando miraron, vieron removida la piedra, que era muy grande.
16:5 Y cuando entraron en el sepulcro, vieron a un joven sentado al lado derecho,
cubierto de una larga ropa blanca; y se espantaron.
16:6 Mas él les dijo: No os asustéis; buscáis a Jesús nazareno, el que fue
crucificado; ha resucitado, no está aquí; mirad el lugar en donde le pusieron.
16:7 Pero id, decid a sus discípulos, y a Pedro, que él va delante de vosotros
a Galilea; allí le veréis, como os dijo.
16:8 Y ellas se fueron huyendo del sepulcro, porque les había tomado temblor y
espanto; ni decían nada a nadie, porque tenían miedo.
16:9 Habiendo, pues, resucitado Jesús por la mañana, el primer día de la
semana, apareció primeramente a María Magdalena, de quien había echado siete
demonios.
16:10 Yendo ella, lo hizo saber a los que habían estado con él, que estaban
tristes y llorando.
16:11 Ellos, cuando oyeron que vivía, y que había sido visto por ella, no lo
creyeron.
16:12 Pero después apareció en otra forma a dos de ellos que iban de camino,
yendo al campo.
16:13 Ellos fueron y lo hicieron saber a los otros; y ni aun a ellos creyeron.
16:14 Finalmente se apareció a los once mismos, estando ellos sentados a la
mesa, y les reprochó su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían
creído a los que le habían visto resucitado.
16:15 Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el
evangelio a toda criatura.
16:16 El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas
el que no creyere, será condenado.
16:17 Y estas señales seguirán a los que creen: En mi
nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas;
16:18 tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa
mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.
16:19 Y el Señor, después que les habló, fue recibido arriba en el
cielo, y se sentó a la diestra de Dios.
16:20 Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y
confirmando la palabra con las señales que la seguían. Amén.