Josué
Capítulo 07-09
Capítulo 07
7:1 Pero los hijos de Israel cometieron una
prevaricación en cuanto al anatema; porque Acán hijo de Carmi, hijo de Zabdi,
hijo de Zera, de la tribu de Judá, tomó del anatema; y la ira de Jehová se
encendió contra los hijos de Israel.
7:2 Después Josué envió hombres desde Jericó a Hai, que estaba junto a Bet-avén
hacia el oriente de Bet-el; y les habló diciendo: Subid y reconoced la tierra.
Y ellos subieron y reconocieron a Hai.
7:3 Y volviendo a Josué, le dijeron: No suba todo el pueblo, sino suban como
dos mil o tres mil hombres, y tomarán a Hai; no fatigues a todo el pueblo yendo
allí, porque son pocos.
7:4 Y subieron allá del pueblo como tres mil hombres, los cuales huyeron
delante de los de Hai.
7:5 Y los de Hai mataron de ellos a unos treinta y seis hombres, y los siguieron
desde la puerta hasta Sebarim, y los derrotaron en la bajada; por lo cual el
corazón del pueblo desfalleció y vino a ser como agua.
7:6 Entonces Josué rompió sus vestidos, y se postró en tierra sobre su rostro
delante del arca de Jehová hasta caer la tarde, él y los ancianos de Israel; y
echaron polvo sobre sus cabezas.
7:7 Y Josué dijo: ¡Ah, Señor Jehová! ¿Por qué hiciste pasar a este pueblo
el Jordán, para entregarnos en las manos de los amorreos, para que nos
destruyan? ¡Ojalá nos hubiéramos quedado al otro lado del Jordán!
7:8 ¡Ay, Señor! ¿qué diré, ya que Israel ha vuelto la espalda delante de
sus enemigos?
7:9 Porque los cananeos y todos los moradores de la tierra oirán, y nos rodearán,
y borrarán nuestro nombre de sobre la tierra; y entonces, ¿qué harás tú a
tu grande nombre?
7:10 Y Jehová dijo a Josué: Levántate; ¿por qué te postras así sobre tu
rostro?
7:11 Israel ha pecado, y aun han quebrantado mi pacto que yo les mandé; y también
han tomado del anatema, y hasta han hurtado, han mentido, y aun lo han guardado
entre sus enseres.
7:12 Por esto los hijos de Israel no podrán hacer frente a sus enemigos, sino
que delante de sus enemigos volverán la espalda, por cuanto han venido a ser
anatema; ni estaré más con vosotros, si no destruyereis el anatema de en medio
de vosotros.
7:13 Levántate, santifica al pueblo, y di: Santificaos para mañana; porque
Jehová el Dios de Israel dice así: Anatema hay en medio de ti, Israel; no podrás
hacer frente a tus enemigos, hasta que hayáis quitado el anatema de en medio de
vosotros.
7:14 Os acercaréis, pues, mañana por vuestras tribus; y la tribu que Jehová
tomare, se acercará por sus familias; y la familia que Jehová tomare, se
acercará por sus casas; y la casa que Jehová tomare, se acercará por los
varones;
7:15 y el que fuere sorprendido en el anatema, será quemado, él y todo lo que
tiene, por cuanto ha quebrantado el pacto de Jehová, y ha cometido maldad en
Israel.
7:16 Josué, pues, levantándose de mañana, hizo acercar a Israel por sus
tribus; y fue tomada la tribu de Judá.
7:17 Y haciendo acercar a la tribu de Judá, fue tomada la familia de los de
Zera; y haciendo luego acercar a la familia de los de Zera por los varones, fue
tomado Zabdi.
7:18 Hizo acercar su casa por los varones, y fue tomado Acán hijo de Carmi,
hijo de Zabdi, hijo de Zera, de la tribu de Judá.
7:19 Entonces Josué dijo a Acán: Hijo mío, da gloria a Jehová el Dios de
Israel, y dale alabanza, y declárame ahora lo que has hecho; no me lo encubras.
7:20 Y Acán respondió a Josué diciendo: Verdaderamente yo he pecado contra
Jehová el Dios de Israel, y así y así he hecho.
7:21 Pues vi entre los despojos un manto babilónico muy bueno, y doscientos
siclos de plata, y un lingote de oro de peso de cincuenta siclos, lo cual codicié
y tomé; y he aquí que está escondido bajo tierra en medio de mi tienda, y el
dinero debajo de ello.
7:22 Josué entonces envió mensajeros, los cuales fueron corriendo a la tienda;
y he aquí estaba escondido en su tienda, y el dinero debajo de ello.
7:23 Y tomándolo de en medio de la tienda, lo trajeron a Josué y a todos los
hijos de Israel, y lo pusieron delante de Jehová.
7:24 Entonces Josué, y todo Israel con él, tomaron a Acán hijo de Zera, el
dinero, el manto, el lingote de oro, sus hijos, sus hijas, sus bueyes, sus asnos,
sus ovejas, su tienda y todo cuanto tenía, y lo llevaron todo al valle de Acor.
7:25 Y le dijo Josué: ¿Por qué nos has turbado? Túrbete Jehová en este día.
Y todos los israelitas los apedrearon, y los quemaron después de apedrearlos.
7:26 Y levantaron sobre él un gran montón de piedras, que permanece hasta hoy.
Y Jehová se volvió del ardor de su ira. Y por esto aquel lugar se llama el
Valle de Acor, hasta hoy.
Capítulo 08
8:1 Jehová dijo a Josué: No temas ni desmayes;
toma contigo toda la gente de guerra, y levántate y sube a Hai. Mira, yo he
entregado en tu mano al rey de Hai, a su pueblo, a su ciudad y a su tierra.
8:2 Y harás a Hai y a su rey como hiciste a Jericó y a su rey; sólo que sus
despojos y sus bestias tomaréis para vosotros. Pondrás, pues, emboscadas a la
ciudad detrás de ella.
8:3 Entonces se levantaron Josué y toda la gente de guerra, para subir contra
Hai; y escogió Josué treinta mil hombres fuertes, los cuales envió de noche.
8:4 Y les mandó, diciendo: Atended, pondréis emboscada a la ciudad detrás de
ella; no os alejaréis mucho de la ciudad, y estaréis todos dispuestos.
8:5 Y yo y todo el pueblo que está conmigo nos acercaremos a la ciudad; y
cuando salgan ellos contra nosotros, como hicieron antes, huiremos delante de
ellos.
8:6 Y ellos saldrán tras nosotros, hasta que los alejemos de la ciudad; porque
dirán: Huyen de nosotros como la primera vez. Huiremos, pues, delante de ellos.
8:7 Entonces vosotros os levantaréis de la emboscada y tomaréis la ciudad;
pues Jehová vuestro Dios la entregará en vuestras manos.
8:8 Y cuando la hayáis tomado, le prenderéis fuego. Haréis conforme a la
palabra de Jehová; mirad que os lo he mandado.
8:9 Entonces Josué los envió; y ellos se fueron a la emboscada, y se pusieron
entre Bet-el y Hai, al occidente de Hai; y Josué se quedó aquella noche en
medio del pueblo.
8:10 Levantándose Josué muy de mañana, pasó revista al pueblo, y subió él,
con los ancianos de Israel, delante del pueblo contra Hai.
8:11 Y toda la gente de guerra que con él estaba, subió y se acercó, y
llegaron delante de la ciudad, y acamparon al norte de Hai; y el valle estaba
entre él y Hai.
8:12 Y tomó como cinco mil hombres, y los puso en emboscada entre Bet-el y Hai,
al occidente de la ciudad.
8:13 Así dispusieron al pueblo: todo el campamento al norte de la ciudad, y su
emboscada al occidente de la ciudad, y Josué avanzó aquella noche hasta la
mitad del valle.
8:14 Y aconteció que viéndolo el rey de Hai, él y su pueblo se apresuraron y
madrugaron; y al tiempo señalado, los hombres de la ciudad salieron al
encuentro de Israel para combatir, frente al Arabá, no sabiendo que estaba
puesta emboscada a espaldas de la ciudad.
8:15 Entonces Josué y todo Israel se fingieron vencidos y huyeron delante de
ellos por el camino del desierto.
8:16 Y todo el pueblo que estaba en Hai se juntó para seguirles; y siguieron a
Josué, siendo así alejados de la ciudad.
8:17 Y no quedó hombre en Hai ni en Bet-el, que no saliera tras de Israel; y
por seguir a Israel dejaron la ciudad abierta.
8:18 Entonces Jehová dijo a Josué: Extiende la lanza que tienes en tu mano
hacia Hai, porque yo la entregaré en tu mano. Y Josué extendió hacia la
ciudad la lanza que en su mano tenía.
8:19 Y levantándose prontamente de su lugar los que estaban en la emboscada,
corrieron luego que él alzó su mano, y vinieron a la ciudad, y la tomaron, y
se apresuraron a prenderle fuego.
8:20 Y los hombres de Hai volvieron el rostro, y al mirar, he aquí que el humo
de la ciudad subía al cielo, y no pudieron huir ni a una parte ni a otra,
porque el pueblo que iba huyendo hacia el desierto se volvió contra los que les
seguían.
8:21 Josué y todo Israel, viendo que los de la emboscada habían tomado la
ciudad, y que el humo de la ciudad subía, se volvieron y atacaron a los de Hai.
8:22 Y los otros salieron de la ciudad a su encuentro, y así fueron encerrados
en medio de Israel, los unos por un lado, y los otros por el otro. Y los
hirieron hasta que no quedó ninguno de ellos que escapase.
8:23 Pero tomaron vivo al rey de Hai, y lo trajeron a Josué.
8:24 Y cuando los israelitas acabaron de matar a todos los moradores de Hai en
el campo y en el desierto a donde los habían perseguido, y todos habían caído
a filo de espada hasta ser consumidos, todos los israelitas volvieron a Hai, y
también la hirieron a filo de espada.
8:25 Y el número de los que cayeron aquel día, hombres y mujeres, fue de doce
mil, todos los de Hai.
8:26 Porque Josué no retiró su mano que había extendido con la lanza, hasta
que hubo destruido por completo a todos los moradores de Hai.
8:27 Pero los israelitas tomaron para sí las bestias y los despojos de la
ciudad, conforme a la palabra de Jehová que le había mandado a Josué.
8:28 Y Josué quemó a Hai y la redujo a un montón de escombros, asolada para
siempre hasta hoy.
8:29 Y al rey de Hai lo colgó de un madero hasta caer la noche; y cuando el sol
se puso, mandó Josué que quitasen del madero su cuerpo, y lo echasen a la
puerta de la ciudad; y levantaron sobre él un gran montón de piedras, que
permanece hasta hoy.
8:30 Entonces Josué edificó un altar a Jehová Dios de Israel en el monte Ebal,
8:31 como Moisés siervo de Jehová lo había mandado a los hijos de Israel,
como está escrito en el libro de la ley de Moisés, un altar de piedras enteras
sobre las cuales nadie alzó hierro; y ofrecieron sobre él holocaustos a Jehová,
y sacrificaron ofrendas de paz.
8:32 También escribió allí sobre las piedras una copia de la ley de Moisés,
la cual escribió delante de los hijos de Israel.
8:33 Y todo Israel, con sus ancianos, oficiales y jueces, estaba de pie a uno y
otro lado del arca, en presencia de los sacerdotes levitas que llevaban el arca
del pacto de Jehová, así los extranjeros como los naturales. La mitad de ellos
estaba hacia el monte Gerizim, y la otra mitad hacia el monte Ebal, de la manera
que Moisés, siervo de Jehová, lo había mandado antes, para que bendijesen
primeramente al pueblo de Israel.
8:34 Después de esto, leyó todas las palabras de la ley, las bendiciones y las
maldiciones, conforme a todo lo que está escrito en el libro de la ley.
8:35 No hubo palabra alguna de todo cuanto mandó Moisés, que Josué no hiciese
leer delante de toda la congregación de Israel, y de las mujeres, de los niños,
y de los extranjeros que moraban entre ellos.
Capítulo 09
9:1 Cuando oyeron estas cosas todos los reyes
que estaban a este lado del Jordán, así en las montañas como en los llanos, y
en toda la costa del Mar Grande delante del Líbano, los heteos, amorreos,
cananeos, ferezeos, heveos y jebuseos,
9:2 se concertaron para pelear contra Josué e Israel.
9:3 Mas los moradores de Gabaón, cuando oyeron lo que Josué había hecho a
Jericó y a Hai,
9:4 usaron de astucia; pues fueron y se fingieron embajadores, y tomaron sacos
viejos sobre sus asnos, y cueros viejos de vino, rotos y remendados,
9:5 y zapatos viejos y recosidos en sus pies, con vestidos viejos sobre sí; y
todo el pan que traían para el camino era seco y mohoso.
9:6 Y vinieron a Josué al campamento en Gilgal, y le dijeron a él y a los de
Israel: Nosotros venimos de tierra muy lejana; haced, pues, ahora alianza con
nosotros.
9:7 Y los de Israel respondieron a los heveos: Quizás habitáis en medio de
nosotros. ¿Cómo, pues, podremos hacer alianza con vosotros?
9:8 Ellos respondieron a Josué: Nosotros somos tus siervos. Y Josué les dijo:
¿Quiénes sois vosotros, y de dónde venís?
9:9 Y ellos respondieron: Tus siervos han venido de tierra muy lejana, por causa
del nombre de Jehová tu Dios; porque hemos oído su fama, y todo lo que hizo en
Egipto,
9:10 y todo lo que hizo a los dos reyes de los amorreos que estaban al otro lado
del Jordán: a Sehón rey de Hesbón, y a Og rey de Basán, que estaba en
Astarot.
9:11 Por lo cual nuestros ancianos y todos los moradores de nuestra tierra nos
dijeron: Tomad en vuestras manos provisión para el camino, e id al encuentro de
ellos, y decidles: Nosotros somos vuestros siervos; haced ahora alianza con
nosotros.
9:12 Este nuestro pan lo tomamos caliente de nuestras casas para el camino el día
que salimos para venir a vosotros; y helo aquí ahora ya seco y mohoso.
9:13 Estos cueros de vino también los llenamos nuevos; helos aquí ya rotos;
también estos nuestros vestidos y nuestros zapatos están ya viejos a causa de
lo muy largo del camino.
9:14 Y los hombres de Israel tomaron de la provisiones de ellos, y no
consultaron a Jehová.
9:15 Y Josué hizo paz con ellos, y celebró con ellos alianza concediéndoles
la vida; y también lo juraron los príncipes de la congregación.
9:16 Pasados tres días después que hicieron alianza con ellos, oyeron que eran
sus vecinos, y que habitaban en medio de ellos.
9:17 Y salieron los hijos de Israel, y al tercer día llegaron a las ciudades de
ellos; y sus ciudades eran Gabaón, Cafira, Beerot y Quiriat-jearim.
9:18 Y no los mataron los hijos de Israel, por cuanto los príncipes de la
congregación les habían jurado por Jehová el Dios de Israel. Y toda la
congregación murmuraba contra los príncipes.
9:19 Mas todos los príncipes respondieron a toda la congregación: Nosotros les
hemos jurado por Jehová Dios de Israel; por tanto, ahora no les podemos tocar.
9:20 Esto haremos con ellos: les dejaremos vivir, para que no venga ira sobre
nosotros por causa del juramento que les hemos hecho.
9:21 Dijeron, pues, de ellos los príncipes: Dejadlos vivir; y fueron
constituidos leñadores y aguadores para toda la congregación, concediéndoles
la vida, según les habían prometido los príncipes.
9:22 Y llamándolos Josué, les habló diciendo: ¿Por qué nos habéis engañado,
diciendo: Habitamos muy lejos de vosotros, siendo así que moráis en medio de
nosotros?
9:23 Ahora, pues, malditos sois, y no dejará de haber de entre vosotros siervos,
y quien corte la leña y saque el agua para la casa de mi Dios.
9:24 Y ellos respondieron a Josué y dijeron: Como fue dado a entender a tus
siervos que Jehová tu Dios había mandado a Moisés su siervo que os había de
dar toda la tierra, y que había de destruir a todos los moradores de la tierra
delante de vosotros, por esto temimos en gran manera por nuestras vidas a causa
de vosotros, e hicimos esto.
9:25 Ahora, pues, henos aquí en tu mano; lo que te pareciere bueno y recto
hacer de nosotros, hazlo.
9:26 Y él lo hizo así con ellos; pues los libró de la mano de los hijos de
Israel, y no los mataron.
9:27 Y Josué los destinó aquel día a ser leñadores y aguadores para la
congregación, y para el altar de Jehová en el lugar que Jehová eligiese, lo
que son hasta hoy.