Jeremías
Capítulo 06-08
Capítulo 06
6:1 Huid, hijos de Benjamín, de en medio de
Jerusalén, y tocad bocina en Tecoa, y alzad por señal humo sobre Bet-haquerem;
porque del norte se ha visto mal, y quebrantamiento grande.
6:2 Destruiré a la bella y delicada hija de Sion.
6:3 Contra ella vendrán pastores y sus rebaños; junto a ella plantarán sus
tiendas alrededor; cada uno apacentará en su lugar.
6:4 Anunciad guerra contra ella; levantaos y asaltémosla a mediodía. ¡Ay de
nosotros! que va cayendo ya el día, que las sombras de la tarde se han
extendido.
6:5 Levantaos y asaltemos de noche, y destruyamos sus palacios.
6:6 Porque así dijo Jehová de los ejércitos: Cortad árboles, y levantad
vallado contra Jerusalén; esta es la ciudad que ha de ser castigada; toda ella
está llena de violencia.
6:7 Como la fuente nunca cesa de manar sus aguas, así ella nunca cesa de manar
su maldad; injusticia y robo se oyen en ella; continuamente en mi presencia,
enfermedad y herida.
6:8 Corrígete, Jerusalén, para que no se aparte mi alma de ti, para que no te
convierta en desierto, en tierra inhabitada.
6:9 Así dijo Jehová de los ejércitos: Del todo rebuscarán como a vid el
resto de Israel; vuelve tu mano como vendimiador entre los sarmientos.
6:10 ¿A quién hablaré y amonestaré, para que oigan? He aquí que sus oídos
son incircuncisos, y no pueden escuchar; he aquí que la palabra de Jehová les
es cosa vergonzosa, no la aman.
6:11 Por tanto, estoy lleno de la ira de Jehová, estoy cansado de contenerme;
la derramaré sobre los niños en la calle, y sobre la reunión de los jóvenes
igualmente; porque será preso tanto el marido como la mujer, tanto el viejo
como el muy anciano.
6:12 Y sus casas serán traspasadas a otros, sus heredades y también sus
mujeres; porque extenderé mi mano sobre los moradores de la tierra, dice Jehová.
6:13 Porque desde el más chico de ellos hasta el más grande, cada uno sigue la
avaricia; y desde el profeta hasta el sacerdote, todos son engañadores.
6:14 Y curan la herida de mi pueblo con liviandad, diciendo: Paz, paz; y no hay
paz.
6:15 ¿Se han avergonzado de haber hecho abominación? Ciertamente no se han
avergonzado, ni aun saben tener vergüenza; por tanto, caerán entre los que
caigan; cuando los castigue caerán, dice Jehová.
6:16 Así dijo Jehová: Paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las
sendas antiguas, cuál sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis
descanso para vuestra alma. Mas dijeron: No andaremos.
6:17 Puse también sobre vosotros atalayas, que dijesen: Escuchad al sonido de
la trompeta. Y dijeron ellos: No escucharemos.
6:18 Por tanto, oíd, naciones, y entended, oh congregación, lo que sucederá.
6:19 Oye, tierra: He aquí yo traigo mal sobre este pueblo, el fruto de sus
pensamientos; porque no escucharon mis palabras, y aborrecieron mi ley.
6:20 ¿Para qué a mí este incienso de Sabá, y la buena caña olorosa de
tierra lejana? Vuestros holocaustos no son aceptables, ni vuestros sacrificios
me agradan.
6:21 Por tanto, Jehová dice esto: He aquí yo pongo a este pueblo tropiezos, y
caerán en ellos los padres y los hijos juntamente; el vecino y su compañero
perecerán.
6:22 Así ha dicho Jehová: He aquí que viene pueblo de la tierra del norte, y
una nación grande se levantará de los confines de la tierra.
6:23 Arco y jabalina empuñarán; crueles son, y no tendrán misericordia; su
estruendo brama como el mar, y montarán a caballo como hombres dispuestos para
la guerra, contra ti, oh hija de Sion.
6:24 Su fama oímos, y nuestras manos se descoyuntaron; se apoderó de nosotros
angustia, dolor como de mujer que está de parto.
6:25 No salgas al campo, ni andes por el camino; porque espada de enemigo y
temor hay por todas partes.
6:26 Hija de mi pueblo, cíñete de cilicio, y revuélcate en ceniza; ponte luto
como por hijo único, llanto de amarguras; porque pronto vendrá sobre nosotros
el destruidor.
6:27 Por fortaleza te he puesto en mi pueblo, por torre; conocerás, pues, y
examinarás el camino de ellos.
6:28 Todos ellos son rebeldes, porfiados, andan chismeando; son bronce y hierro;
todos ellos son corruptores.
6:29 Se quemó el fuelle, por el fuego se ha consumido el plomo; en vano fundió
el fundidor, pues la escoria no se ha arrancado.
6:30 Plata desechada los llamarán, porque Jehová los desechó.
Capítulo 07
7:1 Palabra de Jehová que vino a Jeremías,
diciendo:
7:2 Ponte a la puerta de la casa de Jehová, y proclama allí esta palabra, y di:
Oíd palabra de Jehová, todo Judá, los que entráis por estas puertas para
adorar a Jehová.
7:3 Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Mejorad vuestros
caminos y vuestras obras, y os haré morar en este lugar.
7:4 No fiéis en palabras de mentira, diciendo: Templo de Jehová, templo de
Jehová, templo de Jehová es este.
7:5 Pero si mejorareis cumplidamente vuestros caminos y vuestras obras; si con
verdad hiciereis justicia entre el hombre y su prójimo,
7:6 y no oprimiereis al extranjero, al huérfano y a la viuda, ni en este lugar
derramareis la sangre inocente, ni anduviereis en pos de dioses ajenos para mal
vuestro,
7:7 os haré morar en este lugar, en la tierra que di a vuestros padres para
siempre.
7:8 He aquí, vosotros confiáis en palabras de mentira, que no aprovechan.
7:9 Hurtando, matando, adulterando, jurando en falso, e incensando a Baal, y
andando tras dioses extraños que no conocisteis,
7:10 ¿vendréis y os pondréis delante de mí en esta casa sobre la cual es
invocado mi nombre, y diréis: Librados somos; para seguir haciendo todas estas
abominaciones?
7:11 ¿Es cueva de ladrones delante de vuestros ojos esta casa sobre la cual es
invocado mi nombre? He aquí que también yo lo veo, dice Jehová.
7:12 Andad ahora a mi lugar en Silo, donde hice morar mi nombre al principio, y
ved lo que le hice por la maldad de mi pueblo Israel.
7:13 Ahora, pues, por cuanto vosotros habéis hecho todas estas obras, dice
Jehová, y aunque os hablé desde temprano y sin cesar, no oísteis, y os llamé,
y no respondisteis;
7:14 haré también a esta casa sobre la cual es invocado mi nombre, en la que
vosotros confiáis, y a este lugar que di a vosotros y a vuestros padres, como
hice a Silo.
7:15 Os echaré de mi presencia, como eché a todos vuestros hermanos, a toda la
generación de Efraín.
7:16 Tú, pues, no ores por este pueblo, ni levantes por ellos clamor ni oración,
ni me ruegues; porque no te oiré.
7:17 ¿No ves lo que éstos hacen en las ciudades de Judá y en las calles de
Jerusalén?
7:18 Los hijos recogen la leña, los padres encienden el fuego, y las mujeres
amasan la masa, para hacer tortas a la reina del cielo y para hacer ofrendas a
dioses ajenos, para provocarme a ira.
7:19 ¿Me provocarán ellos a ira? dice Jehová. ¿No obran más bien ellos
mismos su propia confusión?
7:20 Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: He aquí que mi furor y mi ira
se derramarán sobre este lugar, sobre los hombres, sobre los animales, sobre
los árboles del campo y sobre los frutos de la tierra; se encenderán, y no se
apagarán.
7:21 Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Añadid vuestros
holocaustos sobre vuestros sacrificios, y comed la carne.
7:22 Porque no hablé yo con vuestros padres, ni nada les mandé acerca de
holocaustos y de víctimas el día que los saqué de la tierra de Egipto.
7:23 Mas esto les mandé, diciendo: Escuchad mi voz, y seré a vosotros por Dios,
y vosotros me seréis por pueblo; y andad en todo camino que os mande, para que
os vaya bien.
7:24 Y no oyeron ni inclinaron su oído; antes caminaron en sus propios consejos,
en la dureza de su corazón malvado, y fueron hacia atrás y no hacia adelante,
7:25 desde el día que vuestros padres salieron de la tierra de Egipto hasta hoy.
Y os envié todos los profetas mis siervos, enviándolos desde temprano y sin
cesar;
7:26 pero no me oyeron ni inclinaron su oído, sino que endurecieron su cerviz,
e hicieron peor que sus padres.
7:27 Tú, pues, les dirás todas estas palabras, pero no te oirán; los llamarás,
y no te responderán.
7:28 Les dirás, por tanto: Esta es la nación que no escuchó la voz de Jehová
su Dios, ni admitió corrección; pereció la verdad, y de la boca de ellos fue
cortada.
7:29 Corta tu cabello, y arrójalo, y levanta llanto sobre las alturas; porque
Jehová ha aborrecido y dejado la generación objeto de su ira.
7:30 Porque los hijos de Judá han hecho lo malo ante mis ojos, dice Jehová;
pusieron sus abominaciones en la casa sobre la cual fue invocado mi nombre,
amancillándola.
7:31 Y han edificado los lugares altos de Tofet, que está en el valle del hijo
de Hinom, para quemar al fuego a sus hijos y a sus hijas, cosa que yo no les
mandé, ni subió en mi corazón.
7:32 Por tanto, he aquí vendrán días, ha dicho Jehová, en que no se diga más,
Tofet, ni valle del hijo de Hinom, sino Valle de la Matanza; y serán enterrados
en Tofet, por no haber lugar.
7:33 Y serán los cuerpos muertos de este pueblo para comida de las aves del
cielo y de las bestias de la tierra; y no habrá quien las espante.
7:34 Y haré cesar de las ciudades de Judá, y de las calles de Jerusalén, la
voz de gozo y la voz de alegría, la voz del esposo y la voz de la esposa;
porque la tierra será desolada.
Capítulo 08
8:1 En aquel tiempo, dice Jehová, sacarán los
huesos de los reyes de Judá, y los huesos de sus príncipes, y los huesos de
los sacerdotes, y los huesos de los profetas, y los huesos de los moradores de
Jerusalén, fuera de sus sepulcros;
8:2 y los esparcirán al sol y a la luna y a todo el ejército del cielo, a
quienes amaron y a quienes sirvieron, en pos de quienes anduvieron, a quienes
preguntaron, y ante quienes se postraron. No serán recogidos ni enterrados; serán
como estiércol sobre la faz de la tierra.
8:3 Y escogerá la muerte antes que la vida todo el resto que quede de esta mala
generación, en todos los lugares adonde arroje yo a los que queden, dice Jehová
de los ejércitos.
8:4 Les dirás asimismo: Así ha dicho Jehová: El que cae, ¿no se levanta? El
que se desvía, ¿no vuelve al camino?
8:5 ¿Por qué es este pueblo de Jerusalén rebelde con rebeldía perpetua?
Abrazaron el engaño, y no han querido volverse.
8:6 Escuché y oí; no hablan rectamente, no hay hombre que se arrepienta de su
mal, diciendo: ¿Qué he hecho? Cada cual se volvió a su propia carrera, como
caballo que arremete con ímpetu a la batalla.
8:7 Aun la cigüeña en el cielo conoce su tiempo, y la tórtola y la grulla y
la golondrina guardan el tiempo de su venida; pero mi pueblo no conoce el juicio
de Jehová.
8:8 ¿Cómo decís: Nosotros somos sabios, y la ley de Jehová está con
nosotros? Ciertamente la ha cambiado en mentira la pluma mentirosa de los
escribas.
8:9 Los sabios se avergonzaron, se espantaron y fueron consternados; he aquí
que aborrecieron la palabra de Jehová; ¿y qué sabiduría tienen?
8:10 Por tanto, daré a otros sus mujeres, y sus campos a quienes los conquisten;
porque desde el más pequeño hasta el más grande cada uno sigue la avaricia;
desde el profeta hasta el sacerdote todos hacen engaño.
8:11 Y curaron la herida de la hija de mi pueblo con liviandad, diciendo: Paz,
paz; y no hay paz.
8:12 ¿Se han avergonzado de haber hecho abominación? Ciertamente no se han
avergonzado en lo más mínimo, ni supieron avergonzarse; caerán, por tanto,
entre los que caigan; cuando los castigue caerán, dice Jehová.
8:13 Los cortaré del todo, dice Jehová. No quedarán uvas en la vid, ni higos
en la higuera, y se caerá la hoja; y lo que les he dado pasará de ellos.
8:14 ¿Por qué nos estamos sentados? Reuníos, y entremos en las ciudades
fortificadas, y perezcamos allí; porque Jehová nuestro Dios nos ha destinado a
perecer, y nos ha dado a beber aguas de hiel, porque pecamos contra Jehová.
8:15 Esperamos paz, y no hubo bien; día de curación, y he aquí turbación.
8:16 Desde Dan se oyó el bufido de sus caballos; al sonido de los relinchos de
sus corceles tembló toda la tierra; y vinieron y devoraron la tierra y su
abundancia, a la ciudad y a los moradores de ella.
8:17 Porque he aquí que yo envío sobre vosotros serpientes, áspides contra
los cuales no hay encantamiento, y os morderán, dice Jehová.
8:18 A causa de mi fuerte dolor, mi corazón desfallece en mí.
8:19 He aquí voz del clamor de la hija de mi pueblo, que viene de la tierra
lejana: ¿No está Jehová en Sion? ¿No está en ella su Rey? ¿Por qué me
hicieron airar con sus imágenes de talla, con vanidades ajenas?
8:20 Pasó la siega, terminó el verano, y nosotros no hemos sido salvos.
8:21 Quebrantado estoy por el quebrantamiento de la hija de mi pueblo;
entenebrecido estoy, espanto me ha arrebatado.
8:22 ¿No hay bálsamo en Galaad? ¿No hay allí médico? ¿Por qué, pues, no
hubo medicina para la hija de mi pueblo?