Jeremías
Capítulo 03-05
Capítulo 03
3:1 Dicen: Si alguno dejare a su mujer, y yéndose
ésta de él se juntare a otro hombre, ¿volverá a ella más? ¿No será tal
tierra del todo amancillada? Tú, pues, has fornicado con muchos amigos; mas ¡vuélvete
a mí! dice Jehová.
3:2 Alza tus ojos a las alturas, y ve en qué lugar no te hayas prostituido.
Junto a los caminos te sentabas para ellos como árabe en el desierto, y con tus
fornicaciones y con tu maldad has contaminado la tierra.
3:3 Por esta causa las aguas han sido detenidas, y faltó la lluvia tardía; y
has tenido frente de ramera, y no quisiste tener vergüenza.
3:4 A lo menos desde ahora, ¿no me llamarás a mí, Padre mío, guiador de mi
juventud?
3:5 ¿Guardará su enojo para siempre? ¿Eternamente lo guardará? He aquí que
has hablado y hecho cuantas maldades pudiste.
3:6 Me dijo Jehová en días del rey Josías: ¿Has visto lo que ha hecho la
rebelde Israel? Ella se va sobre todo monte alto y debajo de todo árbol
frondoso, y allí fornica.
3:7 Y dije: Después de hacer todo esto, se volverá a mí; pero no se volvió,
y lo vio su hermana la rebelde Judá.
3:8 Ella vio que por haber fornicado la rebelde Israel, yo la había despedido y
dado carta de repudio; pero no tuvo temor la rebelde Judá su hermana, sino que
también fue ella y fornicó.
3:9 Y sucedió que por juzgar ella cosa liviana su fornicación, la tierra fue
contaminada, y adulteró con la piedra y con el leño.
3:10 Con todo esto, su hermana la rebelde Judá no se volvió a mí de todo
corazón, sino fingidamente, dice Jehová.
3:11 Y me dijo Jehová: Ha resultado justa la rebelde Israel en comparación con
la desleal Judá.
3:12 Ve y clama estas palabras hacia el norte, y di: Vuélvete, oh rebelde
Israel, dice Jehová; no haré caer mi ira sobre ti, porque misericordioso soy
yo, dice Jehová, no guardaré para siempre el enojo.
3:13 Reconoce, pues, tu maldad, porque contra Jehová tu Dios has prevaricado, y
fornicaste con los extraños debajo de todo árbol frondoso, y no oíste mi voz,
dice Jehová.
3:14 Convertíos, hijos rebeldes, dice Jehová, porque yo soy vuestro esposo; y
os tomaré uno de cada ciudad, y dos de cada familia, y os introduciré en Sion;
3:15 y os daré pastores según mi corazón, que os apacienten con ciencia y con
inteligencia.
3:16 Y acontecerá que cuando os multipliquéis y crezcáis en la tierra, en
esos días, dice Jehová, no se dirá más: Arca del pacto de Jehová; ni vendrá
al pensamiento, ni se acordarán de ella, ni la echarán de menos, ni se hará
otra.
3:17 En aquel tiempo llamarán a Jerusalén: Trono de Jehová, y todas las
naciones vendrán a ella en el nombre de Jehová en Jerusalén; ni andarán más
tras la dureza de su malvado corazón.
3:18 En aquellos tiempos irán de la casa de Judá a la casa de Israel, y vendrán
juntamente de la tierra del norte a la tierra que hice heredar a vuestros
padres.
3:19 Yo preguntaba: ¿Cómo os pondré por hijos, y os daré la tierra deseable,
la rica heredad de las naciones? Y dije: Me llamaréis: Padre mío, y no os
apartaréis de en pos de mí.
3:20 Pero como la esposa infiel abandona a su compañero, así prevaricasteis
contra mí, oh casa de Israel, dice Jehová.
3:21 Voz fue oída sobre las alturas, llanto de los ruegos de los hijos de
Israel; porque han torcido su camino, de Jehová su Dios se han olvidado.
3:22 Convertíos, hijos rebeldes, y sanaré vuestras rebeliones. He aquí
nosotros venimos a ti, porque tú eres Jehová nuestro Dios.
3:23 Ciertamente vanidad son los collados, y el bullicio sobre los montes;
ciertamente en Jehová nuestro Dios está la salvación de Israel.
3:24 Confusión consumió el trabajo de nuestros padres desde nuestra juventud;
sus ovejas, sus vacas, sus hijos y sus hijas.
3:25 Yacemos en nuestra confusión, y nuestra afrenta nos cubre; porque pecamos
contra Jehová nuestro Dios, nosotros y nuestros padres, desde nuestra juventud
y hasta este día, y no hemos escuchado la voz de Jehová nuestro Dios.
Capítulo 04
4:1 Si te volvieres, oh Israel, dice Jehová, vuélvete
a mí. Y si quitares de delante de mí tus abominaciones, y no anduvieres de acá
para allá,
4:2 y jurares: Vive Jehová, en verdad, en juicio y en justicia, entonces las
naciones serán benditas en él, y en él se gloriarán.
4:3 Porque así dice Jehová a todo varón de Judá y de Jerusalén: Arad campo
para vosotros, y no sembréis entre espinos.
4:4 Circuncidaos a Jehová, y quitad el prepucio de vuestro corazón, varones de
Judá y moradores de Jerusalén; no sea que mi ira salga como fuego, y se
encienda y no haya quien la apague, por la maldad de vuestras obras.
4:5 Anunciad en Judá, y proclamad en Jerusalén, y decid: Tocad trompeta en la
tierra; pregonad, juntaos, y decid: Reuníos, y entrémonos en las ciudades
fortificadas.
4:6 Alzad bandera en Sion, huid, no os detengáis; porque yo hago venir mal del
norte, y quebrantamiento grande.
4:7 El león sube de la espesura, y el destruidor de naciones está en marcha, y
ha salido de su lugar para poner tu tierra en desolación; tus ciudades quedarán
asoladas y sin morador.
4:8 Por esto vestíos de cilicio, endechad y aullad; porque la ira de Jehová no
se ha apartado de nosotros.
4:9 En aquel día, dice Jehová, desfallecerá el corazón del rey y el corazón
de los príncipes, y los sacerdotes estarán atónitos, y se maravillarán los
profetas.
4:10 Y dije: ¡Ay, ay, Jehová Dios! Verdaderamente en gran manera has engañado
a este pueblo y a Jerusalén, diciendo: Paz tendréis; pues la espada ha venido
hasta el alma.
4:11 En aquel tiempo se dirá a este pueblo y a Jerusalén: Viento seco de las
alturas del desierto vino a la hija de mi pueblo, no para aventar, ni para
limpiar.
4:12 Viento más vehemente que este vendrá a mí; y ahora yo pronunciaré
juicios contra ellos.
4:13 He aquí que subirá como nube, y su carro como torbellino; más ligeros
son sus caballos que las águilas. ¡Ay de nosotros, porque entregados somos a
despojo!
4:14 Lava tu corazón de maldad, oh Jerusalén, para que seas salva. ¿Hasta cuándo
permitirás en medio de ti los pensamientos de iniquidad?
4:15 Porque una voz trae las nuevas desde Dan, y hace oír la calamidad desde el
monte de Efraín.
4:16 Decid a las naciones: He aquí, haced oír sobre Jerusalén: Guardas vienen
de tierra lejana, y lanzarán su voz contra las ciudades de Judá.
4:17 Como guardas de campo estuvieron en derredor de ella, porque se rebeló
contra mí, dice Jehová.
4:18 Tu camino y tus obras te hicieron esto; esta es tu maldad, por lo cual
amargura penetrará hasta tu corazón.
4:19 ¡Mis entrañas, mis entrañas! Me duelen las fibras de mi corazón; mi
corazón se agita dentro de mí; no callaré; porque sonido de trompeta has oído,
oh alma mía, pregón de guerra.
4:20 Quebrantamiento sobre quebrantamiento es anunciado; porque toda la tierra
es destruida; de repente son destruidas mis tiendas, en un momento mis cortinas.
4:21 ¿Hasta cuándo he de ver bandera, he de oír sonido de trompeta?
4:22 Porque mi pueblo es necio, no me conocieron; son hijos ignorantes y no son
entendidos; sabios para hacer el mal, pero hacer el bien no supieron.
4:23 Miré a la tierra, y he aquí que estaba asolada y vacía; y a los cielos,
y no había en ellos luz.
4:24 Miré a los montes, y he aquí que temblaban, y todos los collados fueron
destruidos.
4:25 Miré, y no había hombre, y todas las aves del cielo se habían ido.
4:26 Miré, y he aquí el campo fértil era un desierto, y todas sus ciudades
eran asoladas delante de Jehová, delante del ardor de su ira.
4:27 Porque así dijo Jehová: Toda la tierra será asolada; pero no la destruiré
del todo.
4:28 Por esto se enlutará la tierra, y los cielos arriba se oscurecerán,
porque hablé, lo pensé, y no me arrepentí, ni desistiré de ello.
4:29 Al estruendo de la gente de a caballo y de los flecheros huyó toda la
ciudad; entraron en las espesuras de los bosques, y subieron a los peñascos;
todas las ciudades fueron abandonadas, y no quedó en ellas morador alguno.
4:30 Y tú, destruida, ¿qué harás? Aunque te vistas de grana, aunque te
adornes con atavíos de oro, aunque pintes con antimonio tus ojos, en vano te
engalanas; te menospreciarán tus amantes, buscarán tu vida.
4:31 Porque oí una voz como de mujer que está de parto, angustia como de
primeriza; voz de la hija de Sion que lamenta y extiende sus manos, diciendo: ¡Ay
ahora de mí! que mi alma desmaya a causa de los asesinos.
Capítulo 05
5:1 Recorred las calles de Jerusalén, y mirad
ahora, e informaos; buscad en sus plazas a ver si halláis hombre, si hay alguno
que haga justicia, que busque verdad; y yo la perdonaré.
5:2 Aunque digan: Vive Jehová, juran falsamente.
5:3 Oh Jehová, ¿no miran tus ojos a la verdad? Los azotaste, y no les dolió;
los consumiste, y no quisieron recibir corrección; endurecieron sus rostros más
que la piedra, no quisieron convertirse.
5:4 Pero yo dije: Ciertamente éstos son pobres, han enloquecido, pues no
conocen el camino de Jehová, el juicio de su Dios.
5:5 Iré a los grandes, y les hablaré; porque ellos conocen el camino de Jehová,
el juicio de su Dios. Pero ellos también quebraron el yugo, rompieron las
coyundas.
5:6 Por tanto, el león de la selva los matará, los destruirá el lobo del
desierto, el leopardo acechará sus ciudades; cualquiera que de ellas saliere
será arrebatado; porque sus rebeliones se han multiplicado, se han aumentado
sus deslealtades.
5:7 ¿Cómo te he de perdonar por esto? Sus hijos me dejaron, y juraron por lo
que no es Dios. Los sacié, y adulteraron, y en casa de rameras se juntaron en
compañías.
5:8 Como caballos bien alimentados, cada cual relinchaba tras la mujer de su prójimo.
5:9 ¿No había de castigar esto? dijo Jehová. De una nación como esta, ¿no
se había de vengar mi alma?
5:10 Escalad sus muros y destruid, pero no del todo; quitad las almenas de sus
muros, porque no son de Jehová.
5:11 Porque resueltamente se rebelaron contra mí la casa de Israel y la casa de
Judá, dice Jehová.
5:12 Negaron a Jehová, y dijeron: El no es, y no vendrá mal sobre nosotros, ni
veremos espada ni hambre;
5:13 antes los profetas serán como viento, porque no hay en ellos palabra; así
se hará a ellos.
5:14 Por tanto, así ha dicho Jehová Dios de los ejércitos: Porque dijeron
esta palabra, he aquí yo pongo mis palabras en tu boca por fuego, y a este
pueblo por leña, y los consumirá.
5:15 He aquí yo traigo sobre vosotros gente de lejos, oh casa de Israel, dice
Jehová; gente robusta, gente antigua, gente cuya lengua ignorarás, y no
entenderás lo que hablare.
5:16 Su aljaba como sepulcro abierto, todos valientes.
5:17 Y comerá tu mies y tu pan, comerá a tus hijos y a tus hijas; comerá tus
ovejas y tus vacas, comerá tus viñas y tus higueras, y a espada convertirá en
nada tus ciudades fortificadas en que confías.
5:18 No obstante, en aquellos días, dice Jehová, no os destruiré del todo.
5:19 Y cuando dijeren: ¿Por qué Jehová el Dios nuestro hizo con nosotros
todas estas cosas?, entonces les dirás: De la manera que me dejasteis a mí, y
servisteis a dioses ajenos en vuestra tierra, así serviréis a extraños en
tierra ajena.
5:20 Anunciad esto en la casa de Jacob, y haced que esto se oiga en Judá,
diciendo:
5:21 Oíd ahora esto, pueblo necio y sin corazón, que tiene ojos y no ve, que
tiene oídos y no oye:
5:22 ¿A mí no me temeréis? dice Jehová. ¿No os amedrentaréis ante mí, que
puse arena por término al mar, por ordenación eterna la cual no quebrantará?
Se levantarán tempestades, mas no prevalecerán; bramarán sus ondas, mas no lo
pasarán.
5:23 No obstante, este pueblo tiene corazón falso y rebelde; se apartaron y se
fueron.
5:24 Y no dijeron en su corazón: Temamos ahora a Jehová Dios nuestro, que da
lluvia temprana y tardía en su tiempo, y nos guarda los tiempos establecidos de
la siega.
5:25 Vuestras iniquidades han estorbado estas cosas, y vuestros pecados
apartaron de vosotros el bien.
5:26 Porque fueron hallados en mi pueblo impíos; acechaban como quien pone
lazos, pusieron trampa para cazar hombres.
5:27 Como jaula llena de pájaros, así están sus casas llenas de engaño; así
se hicieron grandes y ricos.
5:28 Se engordaron y se pusieron lustrosos, y sobrepasaron los hechos del malo;
no juzgaron la causa, la causa del huérfano; con todo, se hicieron prósperos,
y la causa de los pobres no juzgaron.
5:29 ¿No castigaré esto? dice Jehová; ¿y de tal gente no se vengará mi
alma?
5:30 Cosa espantosa y fea es hecha en la tierra;
5:31 los profetas profetizaron mentira, y los sacerdotes dirigían por manos de
ellos; y mi pueblo así lo quiso. ¿Qué, pues, haréis cuando llegue el fin?