Isaías
Capítulo 04-06
Capítulo 04
4:1 Echarán mano de un hombre siete mujeres en
aquel tiempo, diciendo: Nosotras comeremos de nuestro pan, y nos vestiremos de
nuestras ropas; solamente permítenos llevar tu nombre, quita nuestro oprobio.
4:2 En aquel tiempo el renuevo de Jehová será para hermosura y gloria, y el
fruto de la tierra para grandeza y honra, a los sobrevivientes de Israel.
4:3 Y acontecerá que el que quedare en Sion, y el que fuere dejado en Jerusalén,
será llamado santo; todos los que en Jerusalén estén registrados entre los
vivientes,
4:4 cuando el Señor lave las inmundicias de las hijas de Sion, y limpie la
sangre de Jerusalén de en medio de ella, con espíritu de juicio y con espíritu
de devastación.
4:5 Y creará Jehová sobre toda la morada del monte de Sion, y sobre los
lugares de sus convocaciones, nube y oscuridad de día, y de noche resplandor de
fuego que eche llamas; porque sobre toda gloria habrá un dosel,
4:6 y habrá un abrigo para sombra contra el calor del día, para refugio y
escondedero contra el turbión y contra el aguacero.
Capítulo 05
5:1 Ahora cantaré por mi amado el cantar de mi
amado a su viña. Tenía mi amado una viña en una ladera fértil.
5:2 La había cercado y despedregado y plantado de vides escogidas; había
edificado en medio de ella una torre, y hecho también en ella un lagar; y
esperaba que diese uvas, y dio uvas silvestres.
5:3 Ahora, pues, vecinos de Jerusalén y varones de Judá, juzgad ahora entre mí
y mi viña.
5:4 ¿Qué más se podía hacer a mi viña, que yo no haya hecho en ella? ¿Cómo,
esperando yo que diese uvas, ha dado uvas silvestres?
5:5 Os mostraré, pues, ahora lo que haré yo a mi viña: Le quitaré su vallado,
y será consumida; aportillaré su cerca, y será hollada.
5:6 Haré que quede desierta; no será podada ni cavada, y crecerán el cardo y
los espinos; y aun a las nubes mandaré que no derramen lluvia sobre ella.
5:7 Ciertamente la viña de Jehová de los ejércitos es la casa de Israel, y
los hombres de Judá planta deliciosa suya. Esperaba juicio, y he aquí vileza;
justicia, y he aquí clamor.
5:8 ¡Ay de los que juntan casa a casa, y añaden heredad a heredad hasta
ocuparlo todo! ¿Habitaréis vosotros solos en medio de la tierra?
5:9 Ha llegado a mis oídos de parte de Jehová de los ejércitos, que las
muchas casas han de quedar asoladas, sin morador las grandes y hermosas.
5:10 Y diez yugadas de viña producirán un bato, y un homer de semilla producirá
un efa.
5:11 ¡Ay de los que se levantan de mañana para seguir la embriaguez; que se
están hasta la noche, hasta que el vino los enciende!
5:12 Y en sus banquetes hay arpas, vihuelas, tamboriles, flautas y vino, y no
miran la obra de Jehová, ni consideran la obra de sus manos.
5:13 Por tanto, mi pueblo fue llevado cautivo, porque no tuvo conocimiento; y su
gloria pereció de hambre, y su multitud se secó de sed.
5:14 Por eso ensanchó su interior el Seol, y sin medida extendió su boca; y
allá descenderá la gloria de ellos, y su multitud, y su fausto, y el que en él
se regocijaba.
5:15 Y el hombre será humillado, y el varón será abatido, y serán bajados
los ojos de los altivos.
5:16 Pero Jehová de los ejércitos será exaltado en juicio, y el Dios Santo
será santificado con justicia.
5:17 Y los corderos serán apacentados según su costumbre; y extraños devorarán
los campos desolados de los ricos.
5:18 ¡Ay de los que traen la iniquidad con cuerdas de vanidad, y el pecado como
con coyundas de carreta,
5:19 los cuales dicen: Venga ya, apresúrese su obra, y veamos; acérquese, y
venga el consejo del Santo de Israel, para que lo sepamos!
5:20 ¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la
luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce
por amargo!
5:21 ¡Ay de los sabios en sus propios ojos, y de los que son prudentes delante
de sí mismos!
5:22 ¡Ay de los que son valientes para beber vino, y hombres fuertes para
mezclar bebida;
5:23 los que justifican al impío mediante cohecho, y al justo quitan su derecho!
5:24 Por tanto, como la lengua del fuego consume el rastrojo, y la llama devora
la paja, así será su raíz como podredumbre, y su flor se desvanecerá como
polvo; porque desecharon la ley de Jehová de los ejércitos, y abominaron la
palabra del Santo de Israel.
5:25 Por esta causa se encendió el furor de Jehová contra su pueblo, y extendió
contra él su mano, y le hirió; y se estremecieron los montes, y sus cadáveres
fueron arrojados en medio de las calles. Con todo esto no ha cesado su furor,
sino que todavía su mano está extendida.
5:26 Alzará pendón a naciones lejanas, y silbará al que está en el extremo
de la tierra; y he aquí que vendrá pronto y velozmente.
5:27 No habrá entre ellos cansado, ni quien tropiece; ninguno se dormirá, ni
le tomará sueño; a ninguno se le desatará el cinto de los lomos, ni se le
romperá la correa de sus sandalias.
5:28 Sus saetas estarán afiladas, y todos sus arcos entesados; los cascos de
sus caballos parecerán como de pedernal, y las ruedas de sus carros como
torbellino.
5:29 Su rugido será como de león; rugirá a manera de leoncillo, crujirá los
dientes, y arrebatará la presa; se la llevará con seguridad, y nadie se la
quitará.
5:30 Y bramará sobre él en aquel día como bramido del mar; entonces mirará
hacia la tierra, y he aquí tinieblas de tribulación, y en sus cielos se
oscurecerá la luz.
Capítulo 06
6:1 En el año que murió el rey Uzías vi yo
al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo.
6:2 Por encima de él había serafines; cada uno tenía seis alas; con dos cubrían
sus rostros, con dos cubrían sus pies, y con dos volaban.
6:3 Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los
ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria.
6:4 Y los quiciales de las puertas se estremecieron con la voz del que clamaba,
y la casa se llenó de humo.
6:5 Entonces dije: ¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de
labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis
ojos al Rey, Jehová de los ejércitos.
6:6 Y voló hacia mí uno de los serafines, teniendo en su mano un carbón
encendido, tomado del altar con unas tenazas;
6:7 y tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y
es quitada tu culpa, y limpio tu pecado.
6:8 Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá
por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí.
6:9 Y dijo: Anda, y di a este pueblo: Oíd bien, y no entendáis; ved por cierto,
mas no comprendáis.
6:10 Engruesa el corazón de este pueblo, y agrava sus oídos, y ciega sus ojos,
para que no vea con sus ojos, ni oiga con sus oídos, ni su corazón entienda,
ni se convierta, y haya para él sanidad.
6:11 Y yo dije: ¿Hasta cuándo, Señor? Y respondió él: Hasta que las
ciudades estén asoladas y sin morador, y no haya hombre en las casas, y la
tierra esté hecha un desierto;
6:12 hasta que Jehová haya echado lejos a los hombres, y multiplicado los
lugares abandonados en medio de la tierra.
6:13 Y si quedare aún en ella la décima parte, ésta volverá a ser destruida;
pero como el roble y la encina, que al ser cortados aún queda el tronco, así
será el tronco, la simiente santa.