Isaías
Capítulo 01-03
Capítulo 01
1:1 Visión de Isaías hijo de Amoz, la cual
vio acerca de Judá y Jerusalén en días de Uzías, Jotam, Acaz y Ezequías,
reyes de Judá.
1:2 Oíd, cielos, y escucha tú, tierra; porque habla Jehová: Crié hijos, y
los engrandecí, y ellos se rebelaron contra mí.
1:3 El buey conoce a su dueño, y el asno el pesebre de su señor; Israel no
entiende, mi pueblo no tiene conocimiento.
1:4 ¡Oh gente pecadora, pueblo cargado de maldad, generación de malignos,
hijos depravados! Dejaron a Jehová, provocaron a ira al Santo de Israel, se
volvieron atrás.
1:5 ¿Por qué querréis ser castigados aún? ¿Todavía os rebelaréis? Toda
cabeza está enferma, y todo corazón doliente.
1:6 Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en él cosa sana, sino herida,
hinchazón y podrida llaga; no están curadas, ni vendadas, ni suavizadas con
aceite.
1:7 Vuestra tierra está destruida, vuestras ciudades puestas a fuego, vuestra
tierra delante de vosotros comida por extranjeros, y asolada como asolamiento de
extraños.
1:8 Y queda la hija de Sion como enramada en viña, y como cabaña en melonar,
como ciudad asolada.
1:9 Si Jehová de los ejércitos no nos hubiese dejado un resto pequeño, como
Sodoma fuéramos, y semejantes a Gomorra.
1:10 Príncipes de Sodoma, oíd la palabra de Jehová; escuchad la ley de
nuestro Dios, pueblo de Gomorra.
1:11 ¿Para qué me sirve, dice Jehová, la multitud de vuestros sacrificios?
Hastiado estoy de holocaustos de carneros y de sebo de animales gordos; no
quiero sangre de bueyes, ni de ovejas, ni de machos cabríos.
1:12 ¿Quién demanda esto de vuestras manos, cuando venís a presentaros
delante de mí para hollar mis atrios?
1:13 No me traigáis más vana ofrenda; el incienso me es abominación; luna
nueva y día de reposo, el convocar asambleas, no lo puedo sufrir; son iniquidad
vuestras fiestas solemnes.
1:14 Vuestras lunas nuevas y vuestras fiestas solemnes las tiene aborrecidas mi
alma; me son gravosas; cansado estoy de soportarlas.
1:15 Cuando extendáis vuestras manos, yo esconderé de vosotros mis ojos;
asimismo cuando multipliquéis la oración, yo no oiré; llenas están de sangre
vuestras manos.
1:16 Lavaos y limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de mis
ojos; dejad de hacer lo malo;
1:17 aprended a hacer el bien; buscad el juicio, restituid al agraviado, haced
justicia al huérfano, amparad a la viuda.
1:18 Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren
como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el
carmesí, vendrán a ser como blanca lana.
1:19 Si quisiereis y oyereis, comeréis el bien de la tierra;
1:20 si no quisiereis y fuereis rebeldes, seréis consumidos a espada; porque la
boca de Jehová lo ha dicho.
1:21 ¿Cómo te has convertido en ramera, oh ciudad fiel? Llena estuvo de
justicia, en ella habitó la equidad; pero ahora, los homicidas.
1:22 Tu plata se ha convertido en escorias, tu vino está mezclado con agua.
1:23 Tus príncipes, prevaricadores y compañeros de ladrones; todos aman el
soborno, y van tras las recompensas; no hacen justicia al huérfano, ni llega a
ellos la causa de la viuda.
1:24 Por tanto, dice el Señor, Jehová de los ejércitos, el Fuerte de Israel:
Ea, tomaré satisfacción de mis enemigos, me vengaré de mis adversarios;
1:25 y volveré mi mano contra ti, y limpiaré hasta lo más puro tus escorias,
y quitaré toda tu impureza.
1:26 Restauraré tus jueces como al principio, y tus consejeros como eran antes;
entonces te llamarán Ciudad de justicia, Ciudad fiel.
1:27 Sion será rescatada con juicio, y los convertidos de ella con justicia.
1:28 Pero los rebeldes y pecadores a una serán quebrantados, y los que dejan a
Jehová serán consumidos.
1:29 Entonces os avergonzarán las encinas que amasteis, y os afrentarán los
huertos que escogisteis.
1:30 Porque seréis como encina a la que se le cae la hoja, y como huerto al que
le faltan las aguas.
1:31 Y el fuerte será como estopa, y lo que hizo como centella; y ambos serán
encendidos juntamente, y no habrá quien apague.
Capítulo 02
2:1 Lo que vio Isaías hijo de Amoz acerca de Judá
y de Jerusalén.
2:2 Acontecerá en lo postrero de los tiempos, que será confirmado el monte de
la casa de Jehová como cabeza de los montes, y será exaltado sobre los
collados, y correrán a él todas las naciones.
2:3 Y vendrán muchos pueblos, y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová, a
la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará sus caminos, y caminaremos por sus
sendas. Porque de Sion saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová.
2:4 Y juzgará entre las naciones, y reprenderá a muchos pueblos; y volverán
sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces; no alzará espada nación
contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra.
2:5 Venid, oh casa de Jacob, y caminaremos a la luz de Jehová.
2:6 Ciertamente tú has dejado tu pueblo, la casa de Jacob, porque están llenos
de costumbres traídas del oriente, y de agoreros, como los filisteos; y pactan
con hijos de extranjeros.
2:7 Su tierra está llena de plata y oro, sus tesoros no tienen fin. También
está su tierra llena de caballos, y sus carros son innumerables.
2:8 Además su tierra está llena de ídolos, y se han arrodillado ante la obra
de sus manos y ante lo que fabricaron sus dedos.
2:9 Y se ha inclinado el hombre, y el varón se ha humillado; por tanto, no los
perdones.
2:10 Métete en la peña, escóndete en el polvo, de la presencia temible de
Jehová, y del resplandor de su majestad.
2:11 La altivez de los ojos del hombre será abatida, y la soberbia de los
hombres será humillada; y Jehová solo será exaltado en aquel día.
2:12 Porque día de Jehová de los ejércitos vendrá sobre todo soberbio y
altivo, sobre todo enaltecido, y será abatido;
2:13 sobre todos los cedros del Líbano altos y erguidos, y sobre todas las
encinas de Basán;
2:14 sobre todos los montes altos, y sobre todos los collados elevados;
2:15 sobre toda torre alta, y sobre todo muro fuerte;
2:16 sobre todas las naves de Tarsis, y sobre todas las pinturas preciadas.
2:17 La altivez del hombre será abatida, y la soberbia de los hombres será
humillada; y solo Jehová será exaltado en aquel día.
2:18 Y quitará totalmente los ídolos.
2:19 Y se meterán en las cavernas de las peñas y en las aberturas de la tierra,
por la presencia temible de Jehová, y por el resplandor de su majestad, cuando
él se levante para castigar la tierra.
2:20 Aquel día arrojará el hombre a los topos y murciélagos sus ídolos de
plata y sus ídolos de oro, que le hicieron para que adorase,
2:21 y se meterá en las hendiduras de las rocas y en las cavernas de las peñas,
por la presencia formidable de Jehová, y por el resplandor de su majestad,
cuando se levante para castigar la tierra.
2:22 Dejaos del hombre, cuyo aliento está en su nariz; porque ¿de qué es él
estimado?
Capítulo 03
3:1 Porque he aquí que el Señor Jehová de los
ejércitos quita de Jerusalén y de Judá al sustentador y al fuerte, todo
sustento de pan y todo socorro de agua;
3:2 el valiente y el hombre de guerra, el juez y el profeta, el adivino y el
anciano;
3:3 el capitán de cincuenta y el hombre de respeto, el consejero, el artífice
excelente y el hábil orador.
3:4 Y les pondré jóvenes por príncipes, y muchachos serán sus señores.
3:5 Y el pueblo se hará violencia unos a otros, cada cual contra su vecino; el
joven se levantará contra el anciano, y el villano contra el noble.
3:6 Cuando alguno tomare de la mano a su hermano, de la familia de su padre, y
le dijere: Tú tienes vestido, tú serás nuestro príncipe, y toma en tus manos
esta ruina;
3:7 él jurará aquel día, diciendo: No tomaré ese cuidado; porque en mi casa
ni hay pan, ni qué vestir; no me hagáis príncipe del pueblo.
3:8 Pues arruinada está Jerusalén, y Judá ha caído; porque la lengua de
ellos y sus obras han sido contra Jehová para irritar los ojos de su majestad.
3:9 La apariencia de sus rostros testifica contra ellos; porque como Sodoma
publican su pecado, no lo disimulan. ¡Ay del alma de ellos! porque amontonaron
mal para sí.
3:10 Decid al justo que le irá bien, porque comerá de los frutos de sus manos.
3:11 ¡Ay del impío! Mal le irá, porque según las obras de sus manos le será
pagado.
3:12 Los opresores de mi pueblo son muchachos, y mujeres se enseñorearon de él.
Pueblo mío, los que te guían te engañan, y tuercen el curso de tus caminos.
3:13 Jehová está en pie para litigar, y está para juzgar a los pueblos.
3:14 Jehová vendrá a juicio contra los ancianos de su pueblo y contra sus príncipes;
porque vosotros habéis devorado la viña, y el despojo del pobre está en
vuestras casas.
3:15 ¿Qué pensáis vosotros que majáis mi pueblo y moléis las caras de los
pobres? dice el Señor, Jehová de los ejércitos.
3:16 Asimismo dice Jehová: Por cuanto las hijas de Sion se ensoberbecen, y
andan con cuello erguido y con ojos desvergonzados; cuando andan van danzando, y
haciendo son con los pies;
3:17 por tanto, el Señor raerá la cabeza de las hijas de Sion, y Jehová
descubrirá sus vergüenzas.
3:18 Aquel día quitará el Señor el atavío del calzado, las redecillas, las
lunetas,
3:19 los collares, los pendientes y los brazaletes,
3:20 las cofias, los atavíos de las piernas, los partidores del pelo, los
pomitos de olor y los zarcillos,
3:21 los anillos, y los joyeles de las narices,
3:22 las ropas de gala, los mantoncillos, los velos, las bolsas,
3:23 los espejos, el lino fino, las gasas y los tocados.
3:24 Y en lugar de los perfumes aromáticos vendrá hediondez; y cuerda en lugar
de cinturón, y cabeza rapada en lugar de la compostura del cabello; en lugar de
ropa de gala ceñimiento de cilicio, y quemadura en vez de hermosura.
3:25 Tus varones caerán a espada, y tu fuerza en la guerra.
3:26 Sus puertas se entristecerán y enlutarán, y ella, desamparada, se sentará
en tierra.