Ester
Capítulo 04-07
Capítulo 04
4:1 Luego que supo Mardoqueo todo lo que se había
hecho, rasgó sus vestidos, se vistió de cilicio y de ceniza, y se fue por la
ciudad clamando con grande y amargo clamor.
4:2 Y vino hasta delante de la puerta del rey; pues no era lícito pasar adentro
de la puerta del rey con vestido de cilicio.
4:3 Y en cada provincia y lugar donde el mandamiento del rey y su decreto
llegaba, tenían los judíos gran luto, ayuno, lloro y lamentación; cilicio y
ceniza era la cama de muchos.
4:4 Y vinieron las doncellas de Ester, y sus eunucos, y se lo dijeron. Entonces
la reina tuvo gran dolor, y envió vestidos para hacer vestir a Mardoqueo, y
hacerle quitar el cilicio; mas él no los aceptó.
4:5 Entonces Ester llamó a Hatac, uno de los eunucos del rey, que él había
puesto al servicio de ella, y lo mandó a Mardoqueo, con orden de saber qué
sucedía, y por qué estaba así.
4:6 Salió, pues, Hatac a ver a Mardoqueo, a la plaza de la ciudad, que estaba
delante de la puerta del rey.
4:7 Y Mardoqueo le declaró todo lo que le había acontecido, y le dio noticia
de la plata que Amán había dicho que pesaría para los tesoros del rey a
cambio de la destrucción de los judíos.
4:8 Le dio también la copia del decreto que había sido dado en Susa para que
fuesen destruidos, a fin de que la mostrase a Ester y se lo declarase, y le
encargara que fuese ante el rey a suplicarle y a interceder delante de él por
su pueblo.
4:9 Vino Hatac y contó a Ester las palabras de Mardoqueo.
4:10 Entonces Ester dijo a Hatac que le dijese a Mardoqueo:
4:11 Todos los siervos del rey, y el pueblo de las provincias del rey, saben que
cualquier hombre o mujer que entra en el patio interior para ver al rey, sin ser
llamado, una sola ley hay respecto a él: ha de morir; salvo aquel a quien el
rey extendiere el cetro de oro, el cual vivirá; y yo no he sido llamada para
ver al rey estos treinta días.
4:12 Y dijeron a Mardoqueo las palabras de Ester.
4:13 Entonces dijo Mardoqueo que respondiesen a Ester: No pienses que escaparás
en la casa del rey más que cualquier otro judío.
4:14 Porque si callas absolutamente en este tiempo, respiro y liberación vendrá
de alguna otra parte para los judíos; mas tú y la casa de tu padre pereceréis.
¿Y quién sabe si para esta hora has llegado al reino?
4:15 Y Ester dijo que respondiesen a Mardoqueo:
4:16 Ve y reúne a todos los judíos que se hallan en Susa, y ayunad por mí, y
no comáis ni bebáis en tres días, noche y día; yo también con mis doncellas
ayunaré igualmente, y entonces entraré a ver al rey, aunque no sea conforme a
la ley; y si perezco, que perezca.
4:17 Entonces Mardoqueo fue, e hizo conforme a todo lo que le mandó Ester.
Capítulo 05
5:1 Aconteció que al tercer día se vistió
Ester su vestido real, y entró en el patio interior de la casa del rey,
enfrente del aposento del rey; y estaba el rey sentado en su trono en el
aposento real, enfrente de la puerta del aposento.
5:2 Y cuando vio a la reina Ester que estaba en el patio, ella obtuvo gracia
ante sus ojos; y el rey extendió a Ester el cetro de oro que tenía en la mano.
Entonces vino Ester y tocó la punta del cetro.
5:3 Dijo el rey: ¿Qué tienes, reina Ester, y cuál es tu petición? Hasta la
mitad del reino se te dará.
5:4 Y Ester dijo: Si place al rey, vengan hoy el rey y Amán al banquete que he
preparado para el rey.
5:5 Respondió el rey: Daos prisa, llamad a Amán, para hacer lo que Ester ha
dicho. Vino, pues, el rey con Amán al banquete que Ester dispuso.
5:6 Y dijo el rey a Ester en el banquete, mientras bebían vino: ¿Cuál es tu
petición, y te será otorgada? ¿Cuál es tu demanda? Aunque sea la mitad del
reino, te será concedida.
5:7 Entonces respondió Ester y dijo: Mi petición y mi demanda es esta:
5:8 Si he hallado gracia ante los ojos del rey, y si place al rey otorgar mi
petición y conceder mi demanda, que venga el rey con Amán a otro banquete que
les prepararé; y mañana haré conforme a lo que el rey ha mandado.
5:9 Y salió Amán aquel día contento y alegre de corazón; pero cuando vio a
Mardoqueo a la puerta del palacio del rey, que no se levantaba ni se movía de
su lugar, se llenó de ira contra Mardoqueo.
5:10 Pero se refrenó Amán y vino a su casa, y mandó llamar a sus amigos y a
Zeres su mujer,
5:11 y les refirió Amán la gloria de sus riquezas, y la multitud de sus hijos,
y todas las cosas con que el rey le había engrandecido, y con que le había
honrado sobre los príncipes y siervos del rey.
5:12 Y añadió Amán: También la reina Ester a ninguno hizo venir con el rey
al banquete que ella dispuso, sino a mí; y también para mañana estoy
convidado por ella con el rey.
5:13 Pero todo esto de nada me sirve cada vez que veo al judío Mardoqueo
sentado a la puerta del rey.
5:14 Y le dijo Zeres su mujer y todos sus amigos: Hagan una horca de cincuenta
codos de altura, y mañana di al rey que cuelguen a Mardoqueo en ella; y entra
alegre con el rey al banquete. Y agradó esto a los ojos de Amán, e hizo
preparar la horca.
Capítulo 06
6:1 Aquella misma noche se le fue el sueño al
rey, y dijo que le trajesen el libro de las memorias y crónicas, y que las
leyeran en su presencia.
6:2 Entonces hallaron escrito que Mardoqueo había denunciado el complot de Bigtán
y de Teres, dos eunucos del rey, de la guardia de la puerta, que habían
procurado poner mano en el rey Asuero.
6:3 Y dijo el rey: ¿Qué honra o qué distinción se hizo a Mardoqueo por esto?
Y respondieron los servidores del rey, sus oficiales: Nada se ha hecho con él.
6:4 Entonces dijo el rey: ¿Quién está en el patio? Y Amán había venido al
patio exterior de la casa real, para hablarle al rey para que hiciese colgar a
Mardoqueo en la horca que él le tenía preparada.
6:5 Y los servidores del rey le respondieron: He aquí Amán está en el patio.
Y el rey dijo: Que entre.
6:6 Entró, pues, Amán, y el rey le dijo: ¿Qué se hará al hombre cuya honra
desea el rey? Y dijo Amán en su corazón: ¿A quién deseará el rey honrar más
que a mí?
6:7 Y respondió Amán al rey: Para el varón cuya honra desea el rey,
6:8 traigan el vestido real de que el rey se viste, y el caballo en que el rey
cabalga, y la corona real que está puesta en su cabeza;
6:9 y den el vestido y el caballo en mano de alguno de los príncipes más
nobles del rey, y vistan a aquel varón cuya honra desea el rey, y llévenlo en
el caballo por la plaza de la ciudad, y pregonen delante de él: Así se hará
al varón cuya honra desea el rey.
6:10 Entonces el rey dijo a Amán: Date prisa, toma el vestido y el caballo,
como tú has dicho, y hazlo así con el judío Mardoqueo, que se sienta a la
puerta real; no omitas nada de todo lo que has dicho.
6:11 Y Amán tomó el vestido y el caballo, y vistió a Mardoqueo, y lo condujo
a caballo por la plaza de la ciudad, e hizo pregonar delante de él: Así se hará
al varón cuya honra desea el rey.
6:12 Después de esto Mardoqueo volvió a la puerta real, y Amán se dio prisa
para irse a su casa, apesadumbrado y cubierta su cabeza.
6:13 Contó luego Amán a Zeres su mujer y a todos sus amigos, todo lo que le
había acontecido. Entonces le dijeron sus sabios, y Zeres su mujer: Si de la
descendencia de los judíos es ese Mardoqueo delante de quien has comenzado a
caer, no lo vencerás, sino que caerás por cierto delante de él.
6:14 Aún estaban ellos hablando con él, cuando los eunucos del rey llegaron
apresurados, para llevar a Amán al banquete que Ester había dispuesto.
Capítulo 07
7:1 Fue, pues, el rey con Amán al banquete de
la reina Ester.
7:2 Y en el segundo día, mientras bebían vino, dijo el rey a Ester: ¿Cuál es
tu petición, reina Ester, y te será concedida? ¿Cuál es tu demanda? Aunque
sea la mitad del reino, te será otorgada.
7:3 Entonces la reina Ester respondió y dijo: Oh rey, si he hallado gracia en
tus ojos, y si al rey place, séame dada mi vida por mi petición, y mi pueblo
por mi demanda.
7:4 Porque hemos sido vendidos, yo y mi pueblo, para ser destruidos, para ser
muertos y exterminados. Si para siervos y siervas fuéramos vendidos, me callaría;
pero nuestra muerte sería para el rey un daño irreparable.
7:5 Respondió el rey Asuero, y dijo a la reina Ester: ¿Quién es, y dónde está,
el que ha ensoberbecido su corazón para hacer esto?
7:6 Ester dijo: El enemigo y adversario es este malvado Amán. Entonces se turbó
Amán delante del rey y de la reina.
7:7 Luego el rey se levantó del banquete, encendido en ira, y se fue al huerto
del palacio; y se quedó Amán para suplicarle a la reina Ester por su vida;
porque vio que estaba resuelto para él el mal de parte del rey.
7:8 Después el rey volvió del huerto del palacio al aposento del banquete, y
Amán había caído sobre el lecho en que estaba Ester. Entonces dijo el rey: ¿Querrás
también violar a la reina en mi propia casa? Al proferir el rey esta palabra,
le cubrieron el rostro a Amán.
7:9 Y dijo Harbona, uno de los eunucos que servían al rey: He aquí en casa de
Amán la horca de cincuenta codos de altura que hizo Amán para Mardoqueo, el
cual había hablado bien por el rey. Entonces el rey dijo: Colgadlo en ella.
7:10 Así colgaron a Amán en la horca que él había hecho preparar para
Mardoqueo; y se apaciguó la ira del rey.