2ra. de Samuel
Capítulo 09-12
Capítulo 09
9:1 Dijo David: ¿Ha quedado alguno de la casa
de Saúl, a quien haga yo misericordia por amor de Jonatán?
9:2 Y había un siervo de la casa de Saúl, que se llamaba Siba, al cual
llamaron para que viniese a David. Y el rey le dijo: ¿Eres tú Siba? Y él
respondió: Tu siervo.
9:3 El rey le dijo: ¿No ha quedado nadie de la casa de Saúl, a quien haga yo
misericordia de Dios? Y Siba respondió al rey: Aún ha quedado un hijo de Jonatán,
lisiado de los pies.
9:4 Entonces el rey le preguntó: ¿Dónde está? Y Siba respondió al rey: He
aquí, está en casa de Maquir hijo de Amiel, en Lodebar.
9:5 Entonces envió el rey David, y le trajo de la casa de Maquir hijo de Amiel,
de Lodebar.
9:6 Y vino Mefi-boset, hijo de Jonatán hijo de Saúl, a David, y se postró
sobre su rostro e hizo reverencia. Y dijo David: Mefi-boset. Y él respondió:
He aquí tu siervo.
9:7 Y le dijo David: No tengas temor, porque yo a la verdad haré contigo
misericordia por amor de Jonatán tu padre, y te devolveré todas las tierras de
Saúl tu padre; y tú comerás siempre a mi mesa.
9:8 Y él inclinándose, dijo: ¿Quién es tu siervo, para que mires a un perro
muerto como yo?
9:9 Entonces el rey llamó a Siba siervo de Saúl, y le dijo: Todo lo que fue de
Saúl y de toda su casa, yo lo he dado al hijo de tu señor.
9:10 Tú, pues, le labrarás las tierras, tú con tus hijos y tus siervos, y
almacenarás los frutos, para que el hijo de tu señor tenga pan para comer;
pero Mefi-boset el hijo de tu señor comerá siempre a mi mesa. Y tenía Siba
quince hijos y veinte siervos.
9:11 Y respondió Siba al rey: Conforme a todo lo que ha mandado mi señor el
rey a su siervo, así lo hará tu siervo. Mefi-boset, dijo el rey, comerá a mi
mesa, como uno de los hijos del rey.
9:12 Y tenía Mefi-boset un hijo pequeño, que se llamaba Micaía. Y toda la
familia de la casa de Siba eran siervos de Mefi-boset.
9:13 Y moraba Mefi-boset en Jerusalén, porque comía siempre a la mesa del rey;
y estaba lisiado de ambos pies.
Capítulo 10
10:1 Después de esto, aconteció que murió el
rey de los hijos de Amón, y reinó en lugar suyo Hanún su hijo.
10:2 Y dijo David: Yo haré misericordia con Hanún hijo de Nahas, como su padre
la hizo conmigo. Y envió David sus siervos para consolarlo por su padre. Mas
llegados los siervos de David a la tierra de los hijos de Amón,
10:3 los príncipes de los hijos de Amón dijeron a Hanún su señor: ¿Te
parece que por honrar David a tu padre te ha enviado consoladores? ¿No ha
enviado David sus siervos a ti para reconocer e inspeccionar la ciudad, para
destruirla?
10:4 Entonces Hanún tomó los siervos de David, les rapó la mitad de la barba,
les cortó los vestidos por la mitad hasta las nalgas, y los despidió.
10:5 Cuando se le hizo saber esto a David, envió a encontrarles, porque ellos
estaban en extremo avergonzados; y el rey mandó que les dijeran: Quedaos en
Jericó hasta que os vuelva a nacer la barba, y entonces volved.
10:6 Y viendo los hijos de Amón que se habían hecho odiosos a David, enviaron
los hijos de Amón y tomaron a sueldo a los sirios de Bet-rehob y a los sirios
de Soba, veinte mil hombres de a pie, del rey de Maaca mil hombres, y de Is-tob
doce mil hombres.
10:7 Cuando David oyó esto, envió a Joab con todo el ejército de los
valientes.
10:8 Y saliendo los hijos de Amón, se pusieron en orden de batalla a la entrada
de la puerta; pero los sirios de Soba, de Rehob, de Is-tob y de Maaca estaban
aparte en el campo.
10:9 Viendo, pues, Joab que se le presentaba la batalla de frente y a la
retaguardia, entresacó de todos los escogidos de Israel, y se puso en orden de
batalla contra los sirios.
10:10 Entregó luego el resto del ejército en mano de Abisai su hermano, y lo
alineó para encontrar a los amonitas.
10:11 Y dijo: Si los sirios pudieren más que yo, tú me ayudarás; y si los
hijos de Amón pudieren más que tú, yo te daré ayuda.
10:12 Esfuérzate, y esforcémonos por nuestro pueblo, y por las ciudades de
nuestro Dios; y haga Jehová lo que bien le pareciere.
10:13 Y se acercó Joab, y el pueblo que con él estaba, para pelear contra los
sirios; mas ellos huyeron delante de él.
10:14 Entonces los hijos de Amón, viendo que los sirios habían huido, huyeron
también ellos delante de Abisai, y se refugiaron en la ciudad. Se volvió, pues,
Joab de luchar contra los hijos de Amón, y vino a Jerusalén.
10:15 Pero los sirios, viendo que habían sido derrotados por Israel, se
volvieron a reunir.
10:16 Y envió Hadad-ezer e hizo salir a los sirios que estaban al otro lado del
Eufrates, los cuales vinieron a Helam, llevando por jefe a Sobac, general del ejército
de Hadad-ezer.
10:17 Cuando fue dado aviso a David, reunió a todo Israel, y pasando el Jordán
vino a Helam; y los sirios se pusieron en orden de batalla contra David y
pelearon contra él.
10:18 Mas los sirios huyeron delante de Israel; y David mató de los sirios a la
gente de setecientos carros, y cuarenta mil hombres de a caballo; hirió también
a Sobac general del ejército, quien murió allí.
10:19 Viendo, pues, todos los reyes que ayudaban a Hadad-ezer, cómo habían
sido derrotados delante de Israel, hicieron paz con Israel y le sirvieron; y de
allí en adelante los sirios temieron ayudar más a los hijos de Amón.
Capítulo 11
11:1 Aconteció al año siguiente, en el tiempo
que salen los reyes a la guerra, que David envió a Joab, y con él a sus
siervos y a todo Israel, y destruyeron a los amonitas, y sitiaron a Rabá; pero
David se quedó en Jerusalén.
11:2 Y sucedió un día, al caer la tarde, que se levantó David de su lecho y
se paseaba sobre el terrado de la casa real; y vio desde el terrado a una mujer
que se estaba bañando, la cual era muy hermosa.
11:3 Envió David a preguntar por aquella mujer, y le dijeron: Aquella es Betsabé
hija de Eliam, mujer de Urías heteo.
11:4 Y envió David mensajeros, y la tomó; y vino a él, y él durmió con ella.
Luego ella se purificó de su inmundicia, y se volvió a su casa.
11:5 Y concibió la mujer, y envió a hacerlo saber a David, diciendo: Estoy
encinta.
11:6 Entonces David envió a decir a Joab: Envíame a Urías heteo. Y Joab envió
a Urías a David.
11:7 Cuando Urías vino a él, David le preguntó por la salud de Joab, y por la
salud del pueblo, y por el estado de la guerra.
11:8 Después dijo David a Urías: Desciende a tu casa, y lava tus pies. Y
saliendo Urías de la casa del rey, le fue enviado presente de la mesa real.
11:9 Mas Urías durmió a la puerta de la casa del rey con todos los siervos de
su señor, y no descendió a su casa.
11:10 E hicieron saber esto a David, diciendo: Urías no ha descendido a su
casa. Y dijo David a Urías: ¿No has venido de camino? ¿Por qué, pues, no
descendiste a tu casa?
11:11 Y Urías respondió a David: El arca e Israel y Judá están bajo tiendas,
y mi señor Joab, y los siervos de mi señor, en el campo; ¿y había yo de
entrar en mi casa para comer y beber, y a dormir con mi mujer? Por vida tuya, y
por vida de tu alma, que yo no haré tal cosa.
11:12 Y David dijo a Urías: Quédate aquí aún hoy, y mañana te despacharé.
Y se quedó Urías en Jerusalén aquel día y el siguiente.
11:13 Y David lo convidó a comer y a beber con él, hasta embriagarlo. Y él
salió a la tarde a dormir en su cama con los siervos de su señor; mas no
descendió a su casa.
11:14 Venida la mañana, escribió David a Joab una carta, la cual envió por
mano de Urías.
11:15 Y escribió en la carta, diciendo: Poned a Urías al frente, en lo más
recio de la batalla, y retiraos de él, para que sea herido y muera.
11:16 Así fue que cuando Joab sitió la ciudad, puso a Urías en el lugar donde
sabía que estaban los hombres más valientes.
11:17 Y saliendo luego los de la ciudad, pelearon contra Joab, y cayeron algunos
del ejército de los siervos de David; y murió también Urías heteo.
11:18 Entonces envió Joab e hizo saber a David todos los asuntos de la guerra.
11:19 Y mandó al mensajero, diciendo: Cuando acabes de contar al rey todos los
asuntos de la guerra,
11:20 si el rey comenzare a enojarse, y te dijere: ¿Por qué os acercasteis
demasiado a la ciudad para combatir? ¿No sabíais lo que suelen arrojar desde
el muro?
11:21 ¿Quién hirió a Abimelec hijo de Jerobaal? ¿No echó una mujer del muro
un pedazo de una rueda de molino, y murió en Tebes? ¿Por qué os acercasteis
tanto al muro? Entonces tú le dirás: También tu siervo Urías heteo es muerto.
11:22 Fue el mensajero, y llegando, contó a David todo aquello a que Joab le
había enviado.
11:23 Y dijo el mensajero a David: Prevalecieron contra nosotros los hombres que
salieron contra nosotros al campo, bien que nosotros les hicimos retroceder
hasta la entrada de la puerta;
11:24 pero los flecheros tiraron contra tus siervos desde el muro, y murieron
algunos de los siervos del rey; y murió también tu siervo Urías heteo.
11:25 Y David dijo al mensajero: Así dirás a Joab: No tengas pesar por esto,
porque la espada consume, ora a uno, ora a otro; refuerza tu ataque contra la
ciudad, hasta que la rindas. Y tú aliéntale.
11:26 Oyendo la mujer de Urías que su marido Urías era muerto, hizo duelo por
su marido.
11:27 Y pasado el luto, envió David y la trajo a su casa; y fue ella su mujer,
y le dio a luz un hijo. Mas esto que David había hecho, fue desagradable ante
los ojos de Jehová.
Capítulo 12
12:1 Jehová envió a Natán a David;y viniendo
a él, le dijo: Había dos hombres en una ciudad, el uno rico, y el otro pobre.
12:2 El rico tenía numerosas ovejas y vacas;
12:3 pero el pobre no tenía más que una sola corderita, que él había
comprado y criado, y que había crecido con él y con sus hijos juntamente,
comiendo de su bocado y bebiendo de su vaso, y durmiendo en su seno; y la tenía
como a una hija.
12:4 Y vino uno de camino al hombre rico; y éste no quiso tomar de sus ovejas y
de sus vacas, para guisar para el caminante que había venido a él, sino que
tomó la oveja de aquel hombre pobre, y la preparó para aquel que había venido
a él.
12:5 Entonces se encendió el furor de David en gran manera contra aquel hombre,
y dijo a Natán: Vive Jehová, que el que tal hizo es digno de muerte.
12:6 Y debe pagar la cordera con cuatro tantos, porque hizo tal cosa, y no tuvo
misericordia.
12:7 Entonces dijo Natán a David: Tú eres aquel hombre. Así ha dicho Jehová,
Dios de Israel: Yo te ungí por rey sobre Israel, y te libré de la mano de Saúl,
12:8 y te di la casa de tu señor, y las mujeres de tu señor en tu seno; además
te di la casa de Israel y de Judá; y si esto fuera poco, te habría añadido
mucho más.
12:9 ¿Por qué, pues, tuviste en poco la palabra de Jehová, haciendo lo malo
delante de sus ojos? A Urías heteo heriste a espada, y tomaste por mujer a su
mujer, y a él lo mataste con la espada de los hijos de Amón.
12:10 Por lo cual ahora no se apartará jamás de tu casa la espada, por cuanto
me menospreciaste, y tomaste la mujer de Urías heteo para que fuese tu mujer.
12:11 Así ha dicho Jehová: He aquí yo haré levantar el mal sobre ti de tu
misma casa, y tomaré tus mujeres delante de tus ojos, y las daré a tu prójimo,
el cual yacerá con tus mujeres a la vista del sol.
12:12 Porque tú lo hiciste en secreto; mas yo haré esto delante de todo Israel
y a pleno sol.
12:13 Entonces dijo David a Natán: Pequé contra Jehová. Y Natán dijo a
David: También Jehová ha remitido tu pecado; no morirás.
12:14 Mas por cuanto con este asunto hiciste blasfemar a los enemigos de Jehová,
el hijo que te ha nacido ciertamente morirá.
12:15 Y Natán se volvió a su casa. Y Jehová hirió al niño que la mujer de
Urías había dado a David, y enfermó gravemente.
12:16 Entonces David rogó a Dios por el niño; y ayunó David, y entró, y pasó
la noche acostado en tierra.
12:17 Y se levantaron los ancianos de su casa, y fueron a él para hacerlo
levantar de la tierra; mas él no quiso, ni comió con ellos pan.
12:18 Y al séptimo día murió el niño; y temían los siervos de David hacerle
saber que el niño había muerto, diciendo entre sí: Cuando el niño aún vivía,
le hablábamos, y no quería oír nuestra voz; ¿cuánto más se afligirá si le
decimos que el niño ha muerto?
12:19 Mas David, viendo a sus siervos hablar entre sí, entendió que el niño
había muerto; por lo que dijo David a sus siervos: ¿Ha muerto el niño? Y
ellos respondieron: Ha muerto.
12:20 Entonces David se levantó de la tierra, y se lavó y se ungió, y cambió
sus ropas, y entró a la casa de Jehová, y adoró. Después vino a su casa, y
pidió, y le pusieron pan, y comió.
12:21 Y le dijeron sus siervos: ¿Qué es esto que has hecho? Por el niño,
viviendo aún, ayunabas y llorabas; y muerto él, te levantaste y comiste pan.
12:22 Y él respondió: Viviendo aún el niño, yo ayunaba y lloraba, diciendo:
¿Quién sabe si Dios tendrá compasión de mí, y vivirá el niño?
12:23 Mas ahora que ha muerto, ¿para qué he de ayunar? ¿Podré yo hacerle
volver? Yo voy a él, mas él no volverá a mí.
12:24 Y consoló David a Betsabé su mujer, y llegándose a ella durmió con
ella; y ella le dio a luz un hijo, y llamó su nombre Salomón, al cual amó
Jehová,
12:25 y envió un mensaje por medio de Natán profeta; así llamó su nombre
Jedidías, a causa de Jehová.
12:26 Joab peleaba contra Rabá de los hijos de Amón, y tomó la ciudad real.
12:27 Entonces envió Joab mensajeros a David, diciendo: Yo he puesto sitio a
Rabá, y he tomado la ciudad de las aguas.
12:28 Reúne, pues, ahora al pueblo que queda, y acampa contra la ciudad y tómala,
no sea que tome yo la ciudad y sea llamada de mi nombre.
12:29 Y juntando David a todo el pueblo, fue contra Rabá, y combatió contra
ella, y la tomó.
12:30 Y quitó la corona de la cabeza de su rey, la cual pesaba un talento de
oro, y tenía piedras preciosas; y fue puesta sobre la cabeza de David. Y sacó
muy grande botín de la ciudad.
12:31 Sacó además a la gente que estaba en ella, y los puso a trabajar con
sierras, con trillos de hierro y hachas de hierro, y además los hizo trabajar
en los hornos de ladrillos; y lo mismo hizo a todas las ciudades de los hijos de
Amón. Y volvió David con todo el pueblo a Jerusalén.