2da. de Juan y 3ra. de Juan y Judas
Capítulo 01 y Capítulo 01 y Capítulo 01
2da. de Juan
Capítulo 01
1:1 El anciano a la señora elegida y a sus
hijos, a quienes yo amo en la verdad; y no sólo yo, sino también todos los que
han conocido la verdad,
1:2 a causa de la verdad que permanece en nosotros, y estará para siempre con
nosotros:
1:3 Sea con vosotros gracia, misericordia y paz, de Dios Padre y del Señor
Jesucristo, Hijo del Padre, en verdad y en amor.
1:4 Mucho me regocijé porque he hallado a algunos de tus hijos andando en la
verdad, conforme al mandamiento que recibimos del Padre.
1:5 Y ahora te ruego, señora, no como escribiéndote un nuevo mandamiento, sino
el que hemos tenido desde el principio, que nos amemos unos a otros.
1:6 Y este es el amor, que andemos según sus mandamientos. Este es el
mandamiento: que andéis en amor, como vosotros habéis oído desde el principio.
1:7 Porque muchos engañadores han salido por el mundo, que no confiesan que
Jesucristo ha venido en carne. Quien esto hace es el engañador y el anticristo.
1:8 Mirad por vosotros mismos, para que no perdáis el fruto de vuestro trabajo,
sino que recibáis galardón completo.
1:9 Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no
tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ése sí tiene al Padre
y al Hijo.
1:10 Si alguno viene a vosotros, y no trae esta doctrina, no lo recibáis en
casa, ni le digáis: ¡Bienvenido!
1:11 Porque el que le dice: ¡Bienvenido! participa en sus malas obras.
1:12 Tengo muchas cosas que escribiros, pero no he querido hacerlo por medio de
papel y tinta, pues espero ir a vosotros y hablar cara a cara, para que nuestro
gozo sea cumplido.
1:13 Los hijos de tu hermana, la elegida, te saludan. Amén.
3ra. de Juan
Capítulo 01
1:1 El anciano a Gayo, el amado, a quien amo en
la verdad.
1:2 Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas
salud, así como prospera tu alma.
1:3 Pues mucho me regocijé cuando vinieron los hermanos y dieron testimonio de
tu verdad, de cómo andas en la verdad.
1:4 No tengo yo mayor gozo que este, el oír que mis hijos andan en la verdad.
1:5 Amado, fielmente te conduces cuando prestas algún servicio a los hermanos,
especialmente a los desconocidos,
1:6 los cuales han dado ante la iglesia testimonio de tu amor; y harás bien en
encaminarlos como es digno de su servicio a Dios, para que continúen su viaje.
1:7 Porque ellos salieron por amor del nombre de El, sin aceptar nada de los
gentiles.
1:8 Nosotros, pues, debemos acoger a tales personas, para que cooperemos con la
verdad.
1:9 Yo he escrito a la iglesia; pero Diótrefes, al cual le gusta tener el
primer lugar entre ellos, no nos recibe.
1:10 Por esta causa, si yo fuere, recordaré las obras que hace parloteando con
palabras malignas contra nosotros; y no contento con estas cosas, no recibe a
los hermanos, y a los que quieren recibirlos se lo prohibe, y los expulsa de la
iglesia.
1:11 Amado, no imites lo malo, sino lo bueno. El que hace lo bueno es de Dios;
pero el que hace lo malo, no ha visto a Dios.
1:12 Todos dan testimonio de Demetrio, y aun la verdad misma; y también
nosotros damos testimonio, y vosotros sabéis que nuestro testimonio es
verdadero.
1:13 Yo tenía muchas cosas que escribirte, pero no quiero escribírtelas con
tinta y pluma,
1:14 porque espero verte en breve, y hablaremos cara a cara.
1:15 La paz sea contigo. Los amigos te saludan. Saluda tú a los amigos, a cada
uno en particular.
Judas
Capítulo 01
1:1 Judas, siervo de Jesucristo, y hermano de
Jacobo, a los llamados, santificados en Dios Padre, y guardados en Jesucristo:
1:2 Misericordia y paz y amor os sean multiplicados.
1:3 Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra común
salvación, me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis
ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos.
1:4 Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los que desde antes habían
sido destinados para esta condenación, hombres impíos, que convierten en
libertinaje la gracia de nuestro Dios, y niegan a Dios el único soberano, y a
nuestro Señor Jesucristo.
1:5 Mas quiero recordaros, ya que una vez lo habéis sabido, que el Señor,
habiendo salvado al pueblo sacándolo de Egipto, después destruyó a los que no
creyeron.
1:6 Y a los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su
propia morada, los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el
juicio del gran día;
1:7 como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera
que aquéllos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza,
fueron puestas por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno.
1:8 No obstante, de la misma manera también estos soñadores mancillan la
carne, rechazan la autoridad y blasfeman de las potestades superiores.
1:9 Pero cuando el arcángel Miguel contendía con el diablo, disputando con él
por el cuerpo de Moisés, no se atrevió a proferir juicio de maldición contra
él, sino que dijo: El Señor te reprenda.
1:10 Pero éstos blasfeman de cuantas cosas no conocen; y en las que por
naturaleza conocen, se corrompen como animales irracionales.
1:11 ¡Ay de ellos! porque han seguido el camino de Caín, y se lanzaron por
lucro en el error de Balaam, y perecieron en la contradicción de Coré.
1:12 Estos son manchas en vuestros ágapes, que comiendo impúdicamente con
vosotros se apacientan a sí mismos; nubes sin agua, llevadas de acá para allá
por los vientos; árboles otoñales, sin fruto, dos veces muertos y
desarraigados;
1:13 fieras ondas del mar, que espuman su propia vergüenza; estrellas errantes,
para las cuales está reservada eternamente la oscuridad de las tinieblas.
1:14 De éstos también profetizó Enoc, séptimo desde Adán, diciendo: He aquí,
vino el Señor con sus santas decenas de millares,
1:15 para hacer juicio contra todos, y dejar convictos a todos los impíos de
todas sus obras impías que han hecho impíamente, y de todas las cosas duras
que los pecadores impíos han hablado contra él.
1:16 Estos son murmuradores, querellosos, que andan según sus propios deseos,
cuya boca habla cosas infladas, adulando a las personas para sacar provecho.
1:17 Pero vosotros, amados, tened memoria de las palabras que antes fueron
dichas por los apóstoles de nuestro Señor Jesucristo;
1:18 los que os decían: En el postrer tiempo habrá burladores, que andarán
según sus malvados deseos.
1:19 Estos son los que causan divisiones; los sensuales, que no tienen al Espíritu.
1:20 Pero vosotros, amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando en
el Espíritu Santo,
1:21 conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor
Jesucristo para vida eterna.
1:22 A algunos que dudan, convencedlos.
1:23 A otros salvad, arrebatándolos del fuego; y de otros tened misericordia
con temor, aborreciendo aun la ropa contaminada por su carne.
1:24 Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin
mancha delante de su gloria con gran alegría,
1:25 al único y sabio Dios, nuestro Salvador, sea gloria y majestad, imperio y
potencia, ahora y por todos los siglos. Amén.