1ra. a los Corintios
Capítulo 05-08
Capítulo 05
5:1 De cierto se oye que hay entre vosotros
fornicación, y tal fornicación cual ni aun se nombra entre los gentiles; tanto
que alguno tiene la mujer de su padre.
5:2 Y vosotros estáis envanecidos. ¿No debierais más bien haberos lamentado,
para que fuese quitado de en medio de vosotros el que cometió tal acción?
5:3 Ciertamente yo, como ausente en cuerpo, pero presente en espíritu, ya como
presente he juzgado al que tal cosa ha hecho.
5:4 En el nombre de nuestro Señor Jesucristo, reunidos vosotros y mi espíritu,
con el poder de nuestro Señor Jesucristo,
5:5 el tal sea entregado a Satanás para destrucción de la carne, a fin de que
el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús.
5:6 No es buena vuestra jactancia. ¿No sabéis que un poco de levadura leuda
toda la masa?
5:7 Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin
levadura como sois; porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por
nosotros.
5:8 Así que celebremos la fiesta, no con la vieja levadura, ni con la levadura
de malicia y de maldad, sino con panes sin levadura, de sinceridad y de verdad.
5:9 Os he escrito por carta, que no os juntéis con los fornicarios;
5:10 no absolutamente con los fornicarios de este mundo, o con los avaros, o con
los ladrones, o con los idólatras; pues en tal caso os sería necesario salir
del mundo.
5:11 Más bien os escribí que no os juntéis con ninguno que, llamándose
hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o
ladrón; con el tal ni aun comáis.
5:12 Porque ¿qué razón tendría yo para juzgar a los que están fuera? ¿No
juzgáis vosotros a los que están dentro?
5:13 Porque a los que están fuera, Dios juzgará. Quitad, pues, a ese perverso
de entre vosotros.
Capítulo 06
6:1 ¿Osa alguno de vosotros, cuando tiene algo contra otro, ir a juicio delante de los injustos, y no delante de los santos?
Capítulo 07
7:1 En cuanto a las cosas de que me
escribisteis, bueno le sería al hombre no tocar mujer;
7:2 pero a causa de las fornicaciones, cada uno tenga su propia mujer, y cada
una tenga su propio marido.
7:3 El marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con el
marido.
7:4 La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; ni
tampoco tiene el marido potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer.
7:5 No os neguéis el uno al otro, a no ser por algún tiempo de mutuo
consentimiento, para ocuparos sosegadamente en la oración; y volved a juntaros
en uno, para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia.
7:6 Mas esto digo por vía de concesión, no por mandamiento.
7:7 Quisiera más bien que todos los hombres fuesen como yo; pero cada uno tiene
su propio don de Dios, uno a la verdad de un modo, y otro de otro.
7:8 Digo, pues, a los solteros y a las viudas, que bueno les fuera quedarse como
yo;
7:9 pero si no tienen don de continencia, cásense, pues mejor es casarse que
estarse quemando.
7:10 Pero a los que están unidos en matrimonio, mando, no yo, sino el Señor:
Que la mujer no se separe del marido;
7:11 y si se separa, quédese sin casar, o reconcíliese con su marido; y que el
marido no abandone a su mujer.
7:12 Y a los demás yo digo, no el Señor: Si algún hermano tiene mujer que no
sea creyente, y ella consiente en vivir con él, no la abandone.
7:13 Y si una mujer tiene marido que no sea creyente, y él consiente en vivir
con ella, no lo abandone.
7:14 Porque el marido incrédulo es santificado en la mujer, y la mujer incrédula
en el marido; pues de otra manera vuestros hijos serían inmundos, mientras que
ahora son santos.
7:15 Pero si el incrédulo se separa, sepárese; pues no está el hermano o la
hermana sujeto a servidumbre en semejante caso, sino que a paz nos llamó Dios.
7:16 Porque ¿qué sabes tú, oh mujer, si quizá harás salvo a tu marido? ¿O
qué sabes tú, oh marido, si quizá harás salva a tu mujer?
7:17 Pero cada uno como el Señor le repartió, y como Dios llamó a cada uno,
así haga; esto ordeno en todas las iglesias.
7:18 ¿Fue llamado alguno siendo circunciso? Quédese circunciso. ¿Fue llamado
alguno siendo incircunciso? No se circuncide.
7:19 La circuncisión nada es, y la incircuncisión nada es, sino el guardar los
mandamientos de Dios.
7:20 Cada uno en el estado en que fue llamado, en él se quede.
7:21 ¿Fuiste llamado siendo esclavo? No te dé cuidado; pero también, si
puedes hacerte libre, procúralo más.
7:22 Porque el que en el Señor fue llamado siendo esclavo, liberto es del Señor;
asimismo el que fue llamado siendo libre, esclavo es de Cristo.
7:23 Por precio fuisteis comprados; no os hagáis esclavos de los hombres.
7:24 Cada uno, hermanos, en el estado en que fue llamado, así permanezca para
con Dios.
7:25 En cuanto a las vírgenes no tengo mandamiento del Señor; mas doy mi
parecer, como quien ha alcanzado misericordia del Señor para ser fiel.
7:26 Tengo, pues, esto por bueno a causa de la necesidad que apremia; que hará
bien el hombre en quedarse como está.
7:27 ¿Estás ligado a mujer? No procures soltarte. ¿Estás libre de mujer? No
procures casarte.
7:28 Mas también si te casas, no pecas; y si la doncella se casa, no peca; pero
los tales tendrán aflicción de la carne, y yo os la quisiera evitar.
7:29 Pero esto digo, hermanos: que el tiempo es corto; resta, pues, que los que
tienen esposa sean como si no la tuviesen;
7:30 y los que lloran, como si no llorasen; y los que se alegran, como si no se
alegrasen; y los que compran, como si no poseyesen;
7:31 y los que disfrutan de este mundo, como si no lo disfrutasen; porque la
apariencia de este mundo se pasa.
7:32 Quisiera, pues, que estuvieseis sin congoja. El soltero tiene cuidado de
las cosas del Señor, de cómo agradar al Señor;
7:33 pero el casado tiene cuidado de las cosas del mundo, de cómo agradar a su
mujer.
7:34 Hay asimismo diferencia entre la casada y la doncella. La doncella tiene
cuidado de las cosas del Señor, para ser santa así en cuerpo como en espíritu;
pero la casada tiene cuidado de las cosas del mundo, de cómo agradar a su
marido.
7:35 Esto lo digo para vuestro provecho; no para tenderos lazo, sino para lo
honesto y decente, y para que sin impedimento os acerquéis al Señor.
7:36 Pero si alguno piensa que es impropio para su hija virgen que pase ya de
edad, y es necesario que así sea, haga lo que quiera, no peca; que se case.
7:37 Pero el que está firme en su corazón, sin tener necesidad, sino que es
dueño de su propia voluntad, y ha resuelto en su corazón guardar a su hija
virgen, bien hace.
7:38 De manera que el que la da en casamiento hace bien, y el que no la da en
casamiento hace mejor.
7:39 La mujer casada está ligada por la ley mientras su marido vive; pero si su
marido muriere, libre es para casarse con quien quiera, con tal que sea en el Señor.
7:40 Pero a mi juicio, más dichosa será si se quedare así; y pienso que también
yo tengo el Espíritu de Dios.
Capítulo 08
8:1 En cuanto a lo sacrificado a los ídolos,
sabemos que todos tenemos conocimiento. El conocimiento envanece, pero el amor
edifica.
8:2 Y si alguno se imagina que sabe algo, aún no sabe nada como debe saberlo.
8:3 Pero si alguno ama a Dios, es conocido por él.
8:4 Acerca, pues, de las viandas que se sacrifican a los ídolos, sabemos que un
ídolo nada es en el mundo, y que no hay más que un Dios.
8:5 Pues aunque haya algunos que se llamen dioses, sea en el cielo, o en la
tierra (como hay muchos dioses y muchos señores),
8:6 para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden
todas las cosas, y nosotros somos para él; y un Señor, Jesucristo, por medio
del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de él.
8:7 Pero no en todos hay este conocimiento; porque algunos, habituados hasta aquí
a los ídolos, comen como sacrificado a ídolos, y su conciencia, siendo débil,
se contamina.
8:8 Si bien la vianda no nos hace más aceptos ante Dios; pues ni porque comamos,
seremos más, ni porque no comamos, seremos menos.
8:9 Pero mirad que esta libertad vuestra no venga a ser tropezadero para los débiles.
8:10 Porque si alguno te ve a ti, que tienes conocimiento, sentado a la mesa en
un lugar de ídolos, la conciencia de aquel que es débil, ¿no será estimulada
a comer de lo sacrificado a los ídolos?
8:11 Y por el conocimiento tuyo, se perderá el hermano débil por quien Cristo
murió.
8:12 De esta manera, pues, pecando contra los hermanos e hiriendo su débil
conciencia, contra Cristo pecáis.
8:13 Por lo cual, si la comida le es a mi hermano ocasión de caer, no comeré
carne jamás, para no poner tropiezo a mi herm