1ra. a los Corintios
Capítulo 01-04
Capítulo 01
1:1 Pablo, llamado a ser apóstol de Jesucristo
por la voluntad de Dios, y el hermano Sóstenes,
1:2 a la iglesia de Dios que está en Corinto, a los santificados en Cristo Jesús,
llamados a ser santos con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de
nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro:
1:3 Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.
1:4 Gracias doy a mi Dios siempre por vosotros, por la gracia de Dios que os fue
dada en Cristo Jesús;
1:5 porque en todas las cosas fuisteis enriquecidos en él, en toda palabra y en
toda ciencia;
1:6 así como el testimonio acerca de Cristo ha sido confirmado en vosotros,
1:7 de tal manera que nada os falta en ningún don, esperando la manifestación
de nuesto Señor Jesucristo;
1:8 el cual también os confirmará hasta el fin, para que seáis irreprensibles
en el día de nuestro Señor Jesucristo.
1:9 Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo
Jesucristo nuestro Señor.
1:10 Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que
habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que
estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer.
1:11 Porque he sido informado acerca de vosotros, hermanos míos, por los de Cloé,
que hay entre vosotros contiendas.
1:12 Quiero decir, que cada uno de vosotros dice: Yo soy de Pablo; y yo de
Apolos; y yo de Cefas; y yo de Cristo.
1:13 ¿Acaso está dividido Cristo? ¿Fue crucificado Pablo por vosotros? ¿O
fuisteis bautizados en el nombre de Pablo?
1:14 Doy gracias a Dios de que a ninguno de vosotros he bautizado, sino a Crispo
y a Gayo,
1:15 para que ninguno diga que fuisteis bautizados en mi nombre.
1:16 También bauticé a la familia de Estéfanas; de los demás, no sé si he
bautizado a algún otro.
1:17 Pues no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el evangelio; no con
sabiduría de palabras, para que no se haga vana la cruz de Cristo.
1:18 Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que
se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios.
1:19 Pues está escrito:
Destruiré la sabiduría de los sabios,
Y desecharé el entendimiento de los entendidos.
1:20 ¿Dónde está el sabio? ¿Dónde está el escriba? ¿Dónde está el
disputador de este siglo? ¿No ha enloquecido Dios la sabiduría del mundo?
1:21 Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante
la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la
predicación.
1:22 Porque los judíos piden señales, y los griegos buscan sabiduría;
1:23 pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los judíos ciertamente
tropezadero, y para los gentiles locura;
1:24 mas para los llamados, así judíos como griegos, Cristo poder de Dios, y
sabiduría de Dios.
1:25 Porque lo insensato de Dios es más sabio que los hombres, y lo débil de
Dios es más fuerte que los hombres.
1:26 Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según
la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles;
1:27 sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y
lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte;
1:28 y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para
deshacer lo que es,
1:29 a fin de que nadie se jacte en su presencia.
1:30 Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho
por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención;
1:31 para que, como está escrito: El que se gloría, gloríese en el Señor.
Capítulo 02
2:1 Así que, hermanos, cuando fui a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios, no fui con excelencia de palabras o de sabiduría.
Capítulo 03
3:1 De manera que yo, hermanos, no pude
hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo.
3:2 Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois
capaces todavía,
3:3 porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y
disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres?
3:4 Porque diciendo el uno: Yo ciertamente soy de Pablo; y el otro: Yo soy de
Apolos, ¿no sois carnales?
3:5 ¿Qué, pues, es Pablo, y qué es Apolos? Servidores por medio de los cuales
habéis creído; y eso según lo que a cada uno concedió el Señor.
3:6 Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios.
3:7 Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el
crecimiento.
3:8 Y el que planta y el que riega son una misma cosa; aunque cada uno recibirá
su recompensa conforme a su labor.
3:9 Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de
Dios, edificio de Dios.
3:10 Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto
puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire cómo sobreedifica.
3:11 Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual
es Jesucristo.
3:12 Y si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata, piedras preciosas,
madera, heno, hojarasca,
3:13 la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues
por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará.
3:14 Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa.
3:15 Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo
será salvo, aunque así como por fuego.
3:16 ¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en
vosotros?
3:17 Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el
templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es.
3:18 Nadie se engañe a sí mismo; si alguno entre vosotros se cree sabio en
este siglo, hágase ignorante, para que llegue a ser sabio.
3:19 Porque la sabiduría de este mundo es insensatez para con Dios; pues
escrito está: El prende a los sabios en la astucia de ellos.
3:20 Y otra vez: El Señor conoce los pensamientos de los sabios, que son vanos.
3:21 Así que, ninguno se gloríe en los hombres; porque todo es vuestro:
3:22 sea Pablo, sea Apolos, sea Cefas, sea el mundo, sea la vida, sea la muerte,
sea lo presente, sea lo por venir, todo es vuestro,
3:23 y vosotros de Cristo, y Cristo de Dios.
Capítulo 04
4:1 Así, pues, téngannos los hombres por
servidores de Cristo, y administradores de los misterios de Dios.
4:2 Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado
fiel.
4:3 Yo en muy poco tengo el ser juzgado por vosotros, o por tribunal humano; y
ni aun yo me juzgo a mí mismo.
4:4 Porque aunque de nada tengo mala conciencia, no por eso soy justificado;
pero el que me juzga es el Señor.
4:5 Así que, no juzguéis nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor, el
cual aclarará también lo oculto de las tinieblas, y manifestará las
intenciones de los corazones; y entonces cada uno recibirá su alabanza de Dios.
4:6 Pero esto, hermanos, lo he presentado como ejemplo en mí y en Apolos por
amor de vosotros, para que en nosotros aprendáis a no pensar más de lo que está
escrito, no sea que por causa de uno, os envanezcáis unos contra otros.
4:7 Porque ¿quién te distingue? ¿o qué tienes que no hayas recibido? Y si lo
recibiste, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido?
4:8 Ya estáis saciados, ya estáis ricos, sin nosotros reináis. ¡Y ojalá
reinaseis, para que nosotros reinásemos también juntamente con vosotros!
4:9 Porque según pienso, Dios nos ha exhibido a nosotros los apóstoles como
postreros, como a sentenciados a muerte; pues hemos llegado a ser espectáculo
al mundo, a los ángeles y a los hombres.
4:10 Nosotros somos insensatos por amor de Cristo, mas vosotros prudentes en
Cristo; nosotros débiles, mas vosotros fuertes; vosotros honorables, mas
nosotros despreciados.
4:11 Hasta esta hora padecemos hambre, tenemos sed, estamos desnudos, somos
abofeteados, y no tenemos morada fija.
4:12 Nos fatigamos trabajando con nuestras propias manos; nos maldicen, y
bendecimos; padecemos persecución, y la soportamos.
4:13 Nos difaman, y rogamos; hemos venido a ser hasta ahora como la escoria del
mundo, el desecho de todos.
4:14 No escribo esto para avergonzaros, sino para amonestaros como a hijos míos
amados.
4:15 Porque aunque tengáis diez mil ayos en Cristo, no tendréis muchos padres;
pues en Cristo Jesús yo os engendré por medio del evangelio.
4:16 Por tanto, os ruego que me imitéis.
4:17 Por esto mismo os he enviado a Timoteo, que es mi hijo amado y fiel en el
Señor, el cual os recordará mi proceder en Cristo, de la manera que enseño en
todas partes y en todas las iglesias.
4:18 Mas algunos están envanecidos, como si yo nunca hubiese de ir a vosotros.
4:19 Pero iré pronto a vosotros, si el Señor quiere, y conoceré, no las
palabras, sino el poder de los que andan envanecidos.
4:20 Porque el reino de Dios no consiste en palabras, sino en poder.
4:21 ¿Qué queréis? ¿Iré a vosotros con vara, o con amor y espíritu de
mansedumbre?